Periodismo
El prodigioso Fernando Sánchez Dragó. EP

Se han debido creer que la 'policía es tonta'. Fernando Sánchez Dragó denuncia este 12 de mayo de 2019 un caso sangrante y es el de la desidia de la llamada Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica a la hora de impedir saber lo sucedido al comienzo de la Guerra Civil con la muerte-asesinato del periodista Fernando Sánchez Monreal -Dragó: "En algunas librerías esconden mi libro sobre Abascal debajo del mostrador, como en los tiempos de Franco"-.

Así lo cuenta en su tribuna de El Mundo -Fernando Sánchez Dragó deja petrificados a los medios que han sacado titulares de su libro sobre Abascal...¡con la simple nota de prensa!-:

Comprimo y reescribo un testimonio. El 17 de julio de 1936 llegó a Madrid la noticia de que la guarnición de Melilla se había sublevado. Fernando Sánchez Monreal, jovencísimo periodista, pero ya director de la agencia Febus, no lo pensó dos veces. Salió de casa con lo puesto, rumbo al sur, y dejó en ella a Elena Dragó, su esposa, embarazada, sin imaginar que nunca volvería a verla. El 14 de septiembre, después de una asombrosa peripecia, fue paseado en las cercanías de Burgos por sedicentes miembros de la Falange. Elena, un año después, emprendió la búsqueda de su marido campo a través de un país en llamas. Lo hizo acompañada por el hijo que ambos habían engendrado y que con el correr del tiempo dedicaría ímprobos esfuerzos a la brega de encontrar los restos de su padre. Supe de esta historia cuando conocí a Dragó. Yo, también joven periodista que sólo sé de la guerra lo que los libros me han enseñado, me embarqué hace unos meses en la incierta tarea de culminar la investigación que él había emprendido. En ésas andábamos cuando nos cerró el paso la España Cainita. Lo he comprobado.

Añade el escritor que -Sánchez Dragó destroza a Carme Chaparro y sus impertinencias: "Vamos a ver si somos un poco serios y entendemos cosas"-:

Durante muchos meses perseguí a varios miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Llamadas, mensajes, reuniones, peticiones... Todo en vano. Después de escuchar una y otra vez que el Gobierno no da subvenciones, que la citada Asociación, experta en postureo, hace lo que puede y que son muchos los que buscan a los suyos, logré que le hiciesen a Fernando una prueba de ADN, pero la esperanza duró poco. Después de recoger la saliva del único hijo del difunto, nunca más volví a saber de tan falaz Asociación. Bueno, miento. Llamé compulsivamente al artífice de la prueba, que me esquivaba, di por fin con él y me quedé helada al escuchar el argumento que aducía para justificar lo injustificable: "Sánchez Dragó es una persona incómoda para la Asociación y eso frena cualquier iniciativa que lo implique".

Y lanza una severa advertencia -El contundente dato con el que Dragó hace trizas el aborregamiento de asociaciones feministas y medios intoxicados-:

De momento no voy a revelar el nombre de la persona que lo dijo, pero dispongo de una grabación que recoge sus palabras. ¿Memoria histórica? ¿Cerrar heridas? ¿Hacer justicia? Sarcasmo es alardear de ello cuando se empuña la azada para reabrir trincheras. Aún están a tiempo de rectificar y de impedir que el hijo de aquel joven periodista cargado de vida, colmado de futuro y segado en agraz, y yo misma, denunciemos a los responsables de tan abyecto delito de discriminación en la sede judicial que corresponda.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72