El exvicepresidente del Gobierno con Felipe González deja al actual mandatario para el arrastre

Alfonso Guerra le suelta cuatro verdades de libro a un Pedro Sánchez que se queda con las vergüenzas al aire

"Observar cómo un antisistema, el jefe de Podemos, saltaba de despachos a celdas de prisión, y de celdas a despachos, 'negociando' los presupuestos de un Gobierno socialista habrá sido vivido como un ultraje para muchos socialistas"

Alfonso Guerra le suelta cuatro verdades de libro a un Pedro Sánchez que se queda con las vergüenzas al aire
Alfonso Guerra, exvicepresidente del Gobierno con el PSOE. PS

La España en la que creo’. Alfonso Guerra, histórico socialista, saca nuevo libro y lo hace ajustando cuentas con muchos personajes de la política actual, comenzando con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Guerra, vicepresidente con Felipe González hasta principios de los 90, deja bien a las claras que el actual inquilino de La Moncloa engañó a mucha gente cuando hizo su discurso en el pleno en el que se sustanció la moción de censura a Mariano Rajoy:

El candidato expresó con claridad en el debate de investidura que la moción tenía como objetivo la salida de la presidencia de Mariano Rajoy; llegó a decir que en el caso de que dimitiera el presidente, él retiraría la moción. Reiteró, además, que si prosperaba la moción convocaría elecciones lo más pronto posible. Aprobada la moción y ocupando ya la presidencia del Gobierno, cambió de criterio en pocas horas y anunció que pretendía agotar la legislatura.

Resalta que también se le ocultó otra verdad a los ciudadanos y es que Sánchez repitió por activa y por pasiva que él solo se apoyaría en los separatistas para echar a Rajoy, pero que no gobernaría con ellos:

Hubo también un segundo señuelo, se repitió que nunca llegaría a un acuerdo con populistas e independentistas. Tanto Pedro Sánchez como el secretario de organización del PSOE lo dejaron claro en público: «No pueden ser en ningún caso nuestros aliados, ni para una moción de censura. No es posible presentar una moción de censura con esos apoyos».

Se aseguró a los militantes socialistas, como al conjunto de los ciudadanos, que no se llegaría a ningún acuerdo con populistas e independentistas. Más tarde se argumentó que no era un verdadero acuerdo, que el objetivo único, compartido por todos, era echar de la Moncloa a Mariano Rajoy por razones de sanidad política. Después se ha firmado un pacto de legislatura con Unidos Podemos con ocasión de los presupuestos generales del Estado. El error del dirigente Pedro Sánchez no fue la presentación de la moción de censura que sirvió para lograr el objetivo de la separación del poder de Mariano Rajoy; su gran error fue no dar cumplimiento a su compromiso expresado en la tribuna del Congreso, convocar de inmediato elecciones. Su error fue no comprender que los aliados con los que pudo hacer triunfar la moción no eran solventes para gobernar.

Tampoco olvida la humillación a la que le ha sometido Podemos haciéndose públicas las negociaciones de Pablo Iglesias con el preso golpista Oriol Junqueras para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado:

Los últimos movimientos políticos han azorado, desconcertado, abochornado a muchos socialistas. Observar cómo un antisistema, el jefe de Podemos, saltaba de despachos a celdas de prisión, y de celdas a despachos, ‘negociando’ los presupuestos de un Gobierno socialista habrá sido vivido como un ultraje para muchos socialistas que, callados, prudentes, no levantan la voz pero son plenamente conscientes de que gobernar con el escuálido sostén de 84 diputados conduce a una senda de confusión y desdoro de los principios más queridos y respetados.

Y critica el silencio del PSOE respecto de la actitud genuflexa de Zapatero con el régimen chavista y dictatorial de Nicolás Maduro:

En el caso de Podemos esta simpatía no duró mucho; dirigentes que no declaran a Hacienda sus ingresos, subvenciones públicas para trabajos que no se realizan y sospechas, con fuertes indicios, de financiación de un régimen autocrático, una dictadura continuamente avalada por los dirigentes de Podemos. Sobre esta cuestión hay que señalar la inexplicable actitud del expresidente Rodríguez Zapatero; lo más difícil de entender es que no se levanten voces en el PSOE expresando la indignación que produce que se intente legitimar un régimen que, en nombre del pueblo, ha dejado al pueblo sin alimentos, sin medicinas y sin libertad. Que individuos que han construido su proyecto político con los fondos que le llegan desde una dictadura la apoyen, se puede entender, nunca justificar, pero que un partido como el socialista, con siglo y medio luchando por la libertad y la igualdad, calle ante la legitimación de un sistema corrupto y antidemocrático, se hace difícil de asimilar.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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