LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

La necrofilia de Sánchez no tiene fin: ¿cuál será la próxima momia que ‘reviva’ tras Franco, Machado y Azaña?

Losantos: "Como Sánchez no sabe nada del pasado de España, ni cercano ni remoto, ha proferido ante los muertos una serie de gansadas atroces"

La necrofilia de Sánchez no tiene fin: ¿cuál será la próxima momia que 'reviva' tras Franco, Machado y Azaña?
Pedro Sánchez (PSOE), Franco y La Almudena. EP

Pedro Sánchez sigue siendo el protagonista indudable de las tribunas y editoriales de la prensa de papel. Entre sus viajes ‘electoralistas-funerarios’ y los despilfarros a los que está sometiendo el BOE, este 27 de febrero de 2019 se lleva más de un palo por ‘aprovechategui’.

Bieito Rubido, en el editorial de ABC, critica la decisión del presidente del Gobierno de disparar con pólvora del Rey con tal de poder obtener votos a mansalva en las elecciones del 28 de abril de 2019:

Ha arrasado con todas las barreras que el limpio juego político impone a quien ostenta el poder. Ha hecho un ejercicio tóxico del gobierno como ningún otro inquilino de La Moncloa, y lo peor es que llegó a ella merced a una moción de censura urdida con filoetarras y golpistas catalanes. Su narcisismo le impide analizar con frialdad el lamentable papel que la Historia le reserva. Ha sustituido el Parlamento por reales decretos, ha ocultado información a la ciudadanía, ha hurtado debates y está gastando lo que nos falta. Convendría recordarle que el dinero público sí tiene propietarios: los ciudadanos, que lo aportamos con el pago de nuestros impuestos. Por eso, no puede administrarlo con la discrecionalidad y orientación sectaria con que lo está haciendo. Tenemos muchos problemas en España, uno se llama Sánchez.

El editorial de La Razón critica el uso escandaloso por parte de Pedro Sánchez del Boletín Oficial del Estado:

Sin embargo, asistimos al espectáculo impensable, inédito desde los albores de la Transición, de un Gobierno con su fecha de caducidad tasada, que en lugar de gestionar ese tiempo, no sólo retrasa la convocatoria electoral hasta el 5 de marzo, ampliando innecesariamente el plazo de 54 días que marca nuestra Ley electoral, sino que pretende plasmar una acción política mediante el uso torticero de los reales decretos, un instrumento ejecutivo excepcional, mucho más cuando se utiliza en períodos electorales. Pero es que, además, esta práctica se está llevando a cabo de manera escandalosa, sin el menor pudor, y poniendo al servicio del partido del Gobierno y de su principal candidato unos medios públicos de los que sólo puede disponer en razón de su cargo. Con todo, lo peor no es el concepto patrimonialista del Estado, que ha caracterizado muchas de las actuaciones y, sobre todo, actitudes de Pedro Sánchez en sus escasos ocho meses de gobierno, sino que la utilización del BOE como pródigo instrumento de campaña electoral compromete el futuro de las cuentas del Estado, en un país, no deberían obviarlo los ciudadanos, que afronta una deuda pública cercana al 100 por cien de su PIB, -por la que se pagan 30.000 millones de euros al año en intereses-, y una Seguridad Social deficitaria en 19.000 millones de euros, que, además, debe hacer frente este año de 2019 a un gasto en jubilaciones de 153.000 millones de euros.

Julián Cabrera critica abiertamente todos los gestos impúdicos de Sánchez con tal de agarrarse como una lapa a la poltrona de La Moncloa:

Quedan todavía 43 días para el arranque de una campaña oficial hacia el «28-A», pero la precampaña que echaba a rodar desde el momento en que Pedro Sánchez anunciaba la fecha del adelanto electoral ya está mostrándonos, en lo que será la gran batalla por la movilización del voto desencantado, casi melancólico especialmente en la izquierda, todo un elenco de repertorios en los que no se repara ni en el descaro, ni en la negación de lo que se afirmaba tan solo hace unos días, ni en la mismísima impudicia cuando se trata de profanar símbolos, nombres o valores.

Jiménez Losantos, en El Mundo, va a degüello a por el jefe del Ejecutivo por su afición a jugar con las ‘momias’ del pasado:

Oneroso Sánchez, que es el presidente más desvergonzado de nuestra historia, no tiene bastante con la momia de Franco y ha ido a por las de Azaña y Antonio Machado, a ver si asaltando tumbas mantiene el momio de La Moncloa. Pero como no sabe nada del pasado de España, ni cercano ni remoto, ha proferido ante los muertos una serie de gansadas atroces. La peor, decir que, hasta ahora, digo, hasta Él, nadie les había «pedido perdón». La memez cum laude, que hasta Él no se les había podido leer.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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