LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

El País ‘oculta’ miserablemente el escrache independentista a Cayetana Álvarez y lo reduce a un simple forcejeo

Santiago González: "Ha hecho bien el candidato Casado en mi opinión al extender la responsabilidad al Gobierno por el escrache a Cayetana"

Les proponemos un juego, queridos lectores. Cojan El País de este 12 de abril de 2019 y busquen ustedes el intento de agresión a la candidata del PP, número uno por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo. ¿Ven algo en portada? Seguro que no. ¿Y en los artículos de opinión? Ni rastro. Nada más ni nada menos que tienen que pasar ya a la sección de nacional para encontrar la noticia, concretamente en la página 21 y además presentada de esta guisa:

Un grupo de estudiantes antisistema, alentados por organizaciones independentistas, intentaron ayer impedir un acto al que acudía la candidata del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, en la Universidad Autónoma de Barcelona. Decenas de jóvenes bloquearon el acceso al acto y hubo un «forcejeo» con los que querían entrar. La candidata popular tildó de «niñatos totalitarios, pijos» a los manifestantes. El líder del PP, Pablo Casado, responsabilizó a Pedro Sánchez del «escrache».

Menos mal que los lectores pueden contar con otros medios donde no les van a ocultar la información ni se van a andar con medias tintas. Así, por ejemplo, el editorial de ABC dice lo siguiente sobre el acoso sufrido por Álvarez de Toledo:

Ese comienzo de la campaña tuvo como aperitivo precisamente una agresión al sistema de libertades, con el escrache violento de un grupo de independentistas a Cayetana Álvarez de Toledo y políticos populares y de otros partidos, que habían acudido a dar una charla a la Universidad Autónoma de Barcelona, invitados por una asociación de estudiantes no partidarios del separatismo. Aterra pensar cómo es el día a día de los estudiantes de esa asociación, pero reconforta su valor y entrega a la causa de la libertad. Las imágenes de la visceral reacción de los alborotadores hablan por sí solas de cómo el separatismo y la izquierda se han apropiado de la Universidad y, por extensión, de los espacios públicos en Cataluña.

Carlos Herrera escribe con espíritu de vidente y da por hecho que en determinados medios se ocultará la agresión sufrida por la candidata popular:

Los que ayer acosaron, escupieron, empujaron e insultaron a la número uno de la lista de los Populares por Barcelona estaban, por lo que se ve, ejerciendo su libertad de expresión y preservando espacios públicos de Cataluña del fascismo que tanto prolifera por esos andurriales. Son el producto de años de educación en el odio y la intransigencia. Y son, además, el producto de la acomplejada y pacata incapacidad para la reacción del establishment catalán: escucharán o leerán muy pocas condenas a hechos como el descrito hoy por todos los medios, escucharán o leerán muy pocas reacciones categóricas -en forma de comentario editorial, por ejemplo, de los medios de comunicación catalanes- a lo que resulta un paisaje bastante habitual en el relato cotidiano de esa tierra condenada a sí misma, condenada a verse de buena mañana en el reflejo deformado, cóncavo o convexo, que le devuelve el cristal de cada día.

El editorial de El Mundo asegura que lo vivido en la Universidad Autónoma de Barcelona hace retrotraernos a las épocas más oscuras de la Historia de España:

El agresivo acoso al que han sometido a Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista del PP por Barcelona, en la Universidad Autónoma de la capital catalana es una alarmante evidencia de que el procés no es un hecho circunscrito al referéndum ilegal del 1-O, sino un desafío en marcha a la integridad territorial y a la legitimidad del Estado de derecho y de nuestro sistema de libertades. Escuchar amenazadores gritos de «fuera fascistas de la Universidad» y ver a las fuerzas del orden desplegadas en un campus de estudiantes para proteger la integridad física de una persona nos retrotrae a uno de los episodios más trágicos de la Historia de España.

Santiago González se pregunta qué hace el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al que reduce a la categoría de ‘candidato del PSOE por Cádiz’, para evitar episodios como el sufrido por Álvarez de Toledo:

Ha hecho bien el candidato Casado en mi opinión al extender la responsabilidad por el escrache de ayer al Gobierno. La «violencia y la intimidación» no son solamente responsabilidad de sus autores directos, sino también «de las instituciones que lo toleran, como la Generalidad de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona» y también «de las que no hacen nada para impedirlo, como el Gobierno de España». ¿Y el candidato por Cádiz? Muy bien, gracias. ¿Desde cuando ha sido responsabilidad del ministro del Interior la libertad de los candidatos en unas elecciones generales? Ni la de los votantes.

Pedro Narváez, en La Razón, muestra su indignación ante lo sucedido con la candidata del PP y el peculiar punto de vista de quienes creen que los agresores y escrachadores tenían sus razones:

La jauría humana ha vuelto a desenmascararse. Incluso desde la lejanía se sentían los dientes afilados y la fealdad del fascismo que quiere parecer libertario, un acomodo democrático del lenguaje canalla. Al final, Cayetana Álvarez de Toledo como una heroína de un cuadro prerrafaelista entre la nación de naciones del totalitarismo en una universidad de Barcelona. No es la primera vez, ni será la última. Los escraches se han convertido en una perfomance que convierte la política en arte putrefacto. Un suceso terrible esconde sin embargo algo peor. La respuesta de los que parecen veganos pero ansían comer carne humana. Ponen a la víctima de verdugo, de provocadora. ¿Vino Torra a provocar a Madrid en su manifestación contra el juicio del procés? Resulta que una mujer de derechas en territorio independentista merece lo que le pase. Es la teoría de aquel juez que sentenció que la ropa seductora de una chica tuvo algo que ver con una agresión sexual.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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