ARTÍCULO EN EL MUNDO

Carmen Rigalt incendia ‘Cantora’ y ‘Supervivientes’ desvelando la verdadera cara de Isabel Pantoja

"La artista no ha parado de dar tumbos. No le gusta nada trabajar, ni siquiera cantando, que es una forma distraída de dar el callo"

Carmen Rigalt incendia 'Cantora' y 'Supervivientes' desvelando la verdadera cara de Isabel Pantoja

Carmen Rigalt, en un soberbio artículo este 28 de abril de 2019 en El Mundo, desvela aspectos de Isabel Pantoja que, seguramente, provocarán más de un incendio en ‘Cantora’, el cortijo de la tonadillera y también en ‘Supervivientes‘ (Telecinco) –¿Sabías que Isabel Pantoja se ha embolsado más de 100.000 euros por su exclusiva en ‘¡Hola!’?-.

La columnista y escritora hace un retrato de la artista que, cuando menos, no va a dejar indiferente a nadie –Descubrimos el secreto mejor guardado de Isabel Pantoja sobre ‘Supervivientes’-:

Es la última representante del star system nacional, ese nicho de la famosfera que catapultó a legiones de folclóricas durante la posguerra. No tenían todas el mismo pedigrí ni cantaban igual, pero dieron identidad a la españolada y se hicieron un hueco en la historia. Por sus nombres las hemos conocido: Carmen Amaya, Lola Flores Juana Reina, Marifé de Triana, Paquita Rico, Rocío Jurado, Carmen Sevilla

Han pasado lustros y casi todas se han ido al otro barrio envueltas en pasodobles y banderas, pero ninguna de ellas ha dejado una sucesora a su medida. Las que hoy ocupan su lugar son hijas putativas del flamenco, hablan inglés y a lo mejor hasta votan a Unidas Podemos.

Añade que:

Isabel Pantoja es la única folclórica del antiguo régimen que se mantiene fiel a las esencias, sin hablar inglés ni votar a los rojos. Ella, además, no se considera folclórica sino tonadillera, que es un concepto más señorial y afín a su empaque. La Panto siempre ha hecho despliegue de gran teatralidad, pues a diferencia de las folclóricas de arrabal, que se sacudían los volantes contra el muslamen, ella aprendió desde jovencita a cruzar el escenario como si fuera un paso de Semana Santa o una muñeca de famosa, y luego se interpretaba a sí misma con la majestuosidad de una actriz británica que interpreta a María Tudor enfundada en cortinajes de damascos.

Destaca su carácter altivo y la afición por el lujo –Jorge Javier Vázquez destapa el tongo entre Vasile y Pantoja y dinamita Supervivientes-:

La misma dignidad que imprime Isabel a su personaje la proyecta también para andar por la calle vestida de marca. Su lema es «barbilla altiva, pecho de hierro y dientes dientes». Ella nunca ha echado en falta el lenguaje corporal de Lola Flores o La Chunga, que bailaban descalzas para darse pisto. Isabel es diferente. Pertenece a la era de los zapatos de Prada y está señalada por las iniciales del lujo que más brilla.

Pese a haber nacido en una familia flamenca (empezó con su pariente Chiquetete) siempre ha presumido de estar por encima de las demás artistas y, aunque durante un tiempo se le atribuyó posición de segundona respecto a Rocío Jurado, ella nunca dio por buena esa versión. Entre los años 90 y 2000 no quería competir con nadie y estaba más interesada en sus proyectos personales que en los profesionales. Fueron los tiempos de Encarna Sánchez y, más tarde, los de Julián Muñoz, alcalde de Marbella y novio coyuntural de la tonadillera. Atrás quedaban José Coronado, con quien había protagonizado una película, Diego Gómez, María del Monte y puede que alguien más.

Detalla cómo empezó a perderse por su demasiado amor al vil metal –Lo que no se sabía del contrato de Isabel Pantoja con Telecinco: cifras y vetos-:

A punto estuvo Muñoz de arruinarse a sí mismo (además de arruinar Marbella) por culpa de Pantoja. Bajo su mandato municipal (el de Muñoz), las tiendas modificaban los horarios comerciales para agasajar al alcalde y a su antojadiza novia, que gustaba de comprar zapatos justo cuando bajaban las persianas de la tienda.

Ahí empezó el viacrucis del dinero. La relación de Isabel Pantoja con el dinero alcanzó altos niveles de toxicidad. Así le fue. El caso Malaya la llevó al banquillo y del banquillo, a la cárcel. Ella nunca pronuncia esa palabra, pero lo diga como lo diga, su entrada en prisión fue devastadora. La cantante se convertía así en protagonista de una tragedia nacional que a su vez daba lugar a culebrones múltiples Las clases populares nunca habían estado tan entretenidas.

Muñoz y Pantoja, cada uno por su lado, pagaron su deuda con la justicia pero la relación saltó por los aires. Desde entonces, la artista no ha parado de dar tumbos. No le gusta nada trabajar, ni siquiera cantando, que es una forma distraída de dar el callo. La necesidad acuciaba y los amigos la rehuían. Por cierto. Miguel Poveda era íntimo amigo de la cantante, pero ya no se lleva con ella. ¿Sabremos algún día cuál fue el verdadero motivo de su ruptura con la tonadillera?

Cuenta como está disfrutando de la experiencia de participar en un reality –Losantos desvela las mareantes cifras que ha costado a Vasile contratar a la ‘superviviente’ Pantoja-:

En estos últimos años Isabel Pantoja ha partido peras con mucha gente. Y hasta hoy. Porque hoy le ha venido a ver Dios camuflado de Paolo Vasile para ofrecerle participar en Supervivientes cobrando un pastizal. Dicen que Mediaset le ha ofrecido dos millones de euros por participar en distintos programas de la cadena durante dos años, amén del correspondiente culto a su personalidad.

La cantante está feliz. El jueves la vimos lanzarse desde el helicóptero, oficializando así su entrada en Supervivientes. Dedicó el salto a su madre, a sus hijos, a sus hermanos y a sus nietos. Y terminó la dedicatoria. El programa la arropó con una corte de semifolclóricas cuya presencia garantizará el conflicto. Pantoja ha anunciado que sabe pescar, aunque sobre la caza no ha dicho nada. Se supone que a estas alturas ya ha protagonizado alguna sesión de caza y captura de mosquitos. El mismo jueves, todos los concursantes tuvieron que rebozarse en barro y aguantar de tal guisa una parte del programa. Pantoja no se quejó. Según sus palabras, le excitan esos realities en los que el concursante lucha contra las adversidades. A ella le encanta el reto, lo lleva en la sangre.

Asegura que Pantoja no piensa renunciar a prebendas y favores varios –¿Sabes cuál es la causa real de la enemistad entre Chelo a Isabel Pantoja?-:

Isabel Pantoja inicia una nueva vida. Es la persona más interesante que ha conocido y no piensa renunciar a los privilegios. Cantora es su paraíso terrenal. Allí, lejos de los teleobjetivos, sólo tienen cabida sus palmeros. A Isabel le gusta reunirlos junto a ella a contemplar vídeos de sus actuaciones más célebres. Cuando vuelva de Supervivientes, Maribel ya tiene ocupación para todas las tardes del invierno. Aventuras en sesión continua: Isabel paseando arriba y abajo de la playa (y jurando en arameo porque le molesta la arena en la planta de los pies), Isabel pescando, haciendo fuego, cortando coco o poniéndole crema en la espalda a Chelo García Cortés.

Días atrás, Isabel Pantoja viajó a Madrid para recibir a su hijo Kiko, que había llegado a la final de Gran Hermano Dúo. El viaje lo aprovechó para ponerse al día en moda baño y pincharse ácido hialurónico en el labio superior, que visto de perfil parecía un toldo. Pantoja es una estrella y las estrellas, ya se sabe, tienen que anunciarse. Menuda es ella.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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