ARTÍCULO EN EL MUNDO

Losantos provoca escalofríos a los socialistas de bien por los socios preferentes de Sánchez

"Desde Stalin, no había en España una izquierda tan salvaje como la podemita"

Losantos provoca escalofríos a los socialistas de bien por los socios preferentes de Sánchez
Jiménez Losantos.

Federico Jiménez Losantos despierta conciencias este 3 de mayo de 2019 en su tribuna de El Mundo. Con lo que está pasando en Venezuela, el presentador de ‘Es la Mañana de Federico’ (esRadio) y columnista de El Mundo le zurra la badana a Podemos y PSOE, bien por defender al sátrapa caribeño de Maduro o bien por situarse en una posición de ambigüedad –Losantos deja helados a sus oyentes confesando que votó al PP y Eduardo Inda alucina: «Pensé que usted había votado a VOX»-.

Eso sí, tampoco libra a PP y Ciudadanos a los que afea haber ‘salvado’ al partido de Pablo Iglesias durante los dos debates electorales callándose todo lo que tenían que haber sacado del líder morado, un carro de contradicciones que habría hecho encolerizar a la mismísma momia de Lenin –Losantos pide no caer en el desánimo: «El 28-A fue un gran día para la ETA y para los separatistas, ahora hay que resistir»-.

Arranca de esta guisa Losantos:

Poco ha tardado la Madre Teresa de Caracas en volverse Pablenin, el hombre-lobo-rojo de Galapagar. Poco ha durado la moderación del Colón de los Pañales. Poquísimo ha esperado a sacar la patita el sicariato del genocida Maduro en España, crecido como anda tras el batacazo electoral de los que defienden la libertad para Venezuela: PP, Ciudadanos y Vox.

Le sacude un sopapo a PP y Cuiudadanos por olvidadizos o simplemente por dejarse llevar en los debates electorales –La cara de funeral de Pablo Iglesias que se le ha quedado tras el batacazo de Podemos: pierde la mitad de escaños-:

Y menos aún ha tardado en demostrarse la estupidez de Casado y Rivera dejando salir indemne al Padre Tinaja en los debates cuando hablaba del precio del alquiler y la paz mundial, como una Miss Universo cualquiera.

Nadie le recordó su condición de portavoz del régimen bolivariano que, tras la era del Gorila Rojo, que albergó en su palacio de Miraflores a etarras y monederos y festejaba como propios los éxitos de Podemos con razón, porque los financiaba, hoy reúne en la narcosangrienta de Maduro a los países liberticidas más temibles del mundo: China, Rusia, Irán, Turquía y Cuba.

Insiste en que moderación de los de Podemos, ni por asomo –Esperanza Aguirre carga contra Podemos: «Pablo Iglesias va a hablar de economía cuando ha convertido el país más rico de América en el más pobre»-:

Una semana ha durado el «viraje a la socialdemocracia» pregonado por el verdadero diario del Ibex 35, El País, cuya maxideuda de 2.400 millones de euros financian los bancos y empresas más poderosos de España, esos que, según Pablenin y su actual Krupskaia, «mandan sin presentarse a las elecciones». O sea, como su amigacho el protogolpista Roures, a cuya fastuosa fiesta de cumpleaños en el Villamagna acudieron en hábito canino Pablo y Monedero, el mismo del despacho en Miraflores junto al de la ETA, el del medio millón de dólares por un informe que nunca hizo sobre una moneda que nunca existió… y le perdonó Montoro.

Sólo hay algo comparable a la afición a la pasta de esta casta: su inextinguible pasión por la criminalidad comunista, de Lenin al Hijo de Chávez, Maduro, o sea, el primo de Pablo.

Y deja temblando a los socialistas de bien subrayando con profusión quién es de verdad el socio preferente de Pedro Sánchez –Prepárense para disfrutar: Sánchez ocultó en campaña una brutal subida de impuestos a las clases medias-.

Desde Stalin, no había en España una izquierda tan salvaje como la podemita, que piensa quedarse medio Gobierno. Defender abiertamente a un régimen que provoca la estampida de cuatro millones de personas, cuyos niños mueren en las incubadoras y cuyas mujeres deben prostituirse para comer, sin que las femirrojas digan nada, no se veía desde antes de la invasión de Checoslovaquia en 1968, condenada por el PCE y aplaudida por Fidel Castro. ¡Y este es el socio preferente de Sánchez!

«¡Con Rivera, no!», aullaba Ferraz. Pero con Otegi, sí. Y con Maduro, también.

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