"Es la enésima excusa para meterse entre las sábanas de los ciudadanos"

Emilia Landaluce pone en guardia a los hombres ante la nueva ley sexual que pretende implantar Irene Montero

"La principal novedad es que a partir de ahora todo contacto sexual no consentido será considerado agresión"

Emilia Landaluce pone en guardia a los hombres ante la nueva ley sexual que pretende implantar Irene Montero
Emilia Landaluce e Irene Montero.

Irene Montero, la ministra de Igualdad, tiene en mente un perverso proyecto legal para controlar las libertades sexuales hasta en el más pequeño detalle. Emilia Landaluce, en su tribuna de El Mundo de este 7 de febrero de 2020 cuenta con pelos y señales como los varones van a tener que ponerse en guardia ante el marco normativo que a la podemita le ha estallado en el magín –Irene Montero monta un show victimista llevando a su hija a laSexta y en la redes la ponen fina filipina-.

Para la articulista, las intenciones de Montero son solo una excusa para meterse en la alcoba y en las sábanas de los ciudadanos:

La ley de «libertades sexuales» que ha anunciado Irene Montero promete convertirse en la enésima excusa para meterse entre las sábanas de los ciudadanos. Lo de «libertades sexuales» parece del todo paradójico teniendo en cuenta que el centro de la nueva norma será el consentimiento. El solo «sí es sí». Imaginen desde el ¿te puedo dar un beso? hasta el ¿quieres que…? y el ¿y por qué no…? Sí, sí, sí hasta el final.

La principal novedad es que a partir de ahora todo contacto sexual no consentido será considerado agresión. Se elimina pues el abuso que en la regulación vigente sirve para tipificar los delitos sexuales sin violencia ni intimidación. De alguna manera lo corregirán introduciendo grados: tipo básico y agravado según uno de los proyectos que circulan entre los penalistas.

Subraya un aspecto a tener en consideración, lo que se llamaría una agresión sexual de tipo básico –La ‘fiesta faraónica’ en el chalet de Galapagar tras tomar posesión Irene Montero-:

Sin embargo lo más interesante será la introducción del agravante que podríamos denominar de género. Esto es que la víctima sea la esposa o pareja presente o pasada del criminal. En el caso de que haya intimidación o violencia en la agresión sexual es evidente que el conflicto será menor pues la violación, si se prueba, ya se pena aunque el autor sea un marido desde hace 20 años. El verdadero problema reside en la agresión sexual de tipo básico (lo que hoy es abuso) sobre todo en lo relativo al consentimiento.

Y pone un ejemplo muy claro:

Por ejemplo, y pongámonos en un caso extremo: usted se pelea con su mujer y al día siguiente para reconciliarse la despierta con un beso mañanero o quizá, una caricia íntima. Si a ella, rencorosa y sin ganas de seguir con la relación, le da por denunciarle por agresión –«yo no dije que sí»– se le puede aplicar el agravante de que la víctima es su pareja. Sin embargo, si usted da un beso a una bella durmiente desconocida recuperándose en el sofá de una borrachera la pena será menor. También cuando el sátiro aproveche las apreturas del Metro para sobar el trasero de las estudiantes. [Y no me refiero a las asquerosas porque el agravante no se aplica a la inversa.] ¿Acaso no serían estos casos una agresión a la intimidad personal mayor?

Remacha asegurando que todo este armazón legal puede resultar verdaderamente diabólico –Vea cómo Irene Montero quiere adoctrinar a los niños desde bien pequeñitos y lo dice claramente-:

Algunos, sobre todo Unidas Podemos, responsables de la reforma replicarán que el caso del beso en la cama del marido a la mujer es una bagatela y que el consentimiento está implícito en el matrimonio o pareja pero evidentemente, de nuevo, si solo el sí explícito es sí (que de nuevo: ¿cómo se demuestra?) nos encontramos ante una nueva fuente de conflicto. Sobre todo en términos de igualdad. No sé cómo se regirán las libertades sexuales en Galapagar. Cuidadín.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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