EL COLUMNISTA DE ABC CARGA CONTRA IGLESIAS, GARZÓN Y CASTELLS

Girauta silencia las necedades de los ministros podemitas contra Felipe VI

"Sánchez solo pretende añadir miedo social al miedo de la pandemia"

Girauta silencia las necedades de los ministros podemitas contra Felipe VI
Girauta y los podemitas Iglesias, Garzón y Castells. PD

Con lo bien que estaba en plena pandemia callado el ministro de Universidades, Manuel Castells, y ha tenido que ponerse a piar contra el rey Felipe VI en este momento, para apoyar las ofensas de sus compañeros podemitas Pablo Iglesias y Alberto Garzón.

El Vicepresidente Segundo del Gobierno y el ministro de Consumo se abalanzaron también contra Su Majestad aprovechando la coyuntura (la permisividad y pasividad de Sánchez), pero este 29 de septiembre de 2020 nos destapa Juan Carlos Girauta en ABC una verdad fascinante: no pueden hacer nada, ‘Es el miedo’.

¿Qué esperaban que hicieran Iglesias, Garzón y Castells? Pues representar su papel. Son actores sin versatilidad. […] Su peligro sería insignificante si Sánchez no estuviera convencido de que su conveniencia personal coincide con el juego podemita.

Pues tiene razón Girauta, aunque es un buen momento para apalear a estos tres gandules. Aquí los hechos:

Castells no se permite abroncar al Rey: se lo permiten. Garzón no tiene el valor de atornillar una jaula para Felipe: lo toma prestado. Iglesias no pone en peligro la forma de Estado: le han colocado un amplificador y unos potentes altavoces. Sin ellos sonaría a megáfono de manifa de facultad. Así que la clave está en la voluntad del presidente, que habla por boca del ministro Campo cuando presenta un viaje del Rey a Cataluña como provocación. Lo otro simplemente le conviene: que Castells se sobre con el Monarca, que Garzón exponga la necesidad de amordazarlo, o que Iglesias se adentre en la fantasía del advenimiento de la Tercera República.

Y ahora la conclusión:

Aquí no adviene nada. Aquí se reforma o no se reforma la Constitución. Y si la República debe volver será porque sus partidarios logran que dos Congresos y dos Senados diferentes lo voten por dos tercios, y que un referéndum lo ratifique. Y nada de eso ocurrirá porque no les da la aritmética parlamentaria ni la popular.

¿Qué pretende entonces Sánchez? Añadir miedo social al miedo de la pandemia. Pretende que la cobardía de las élites opere un milagro sobre la percepción; la realidad no le coge tan a mano.

Eliminada a todas luces esta posibilidad trasnochada, Girauta hace una reflexión certera. ¿Qué pretende, entonces, Sánchez?

Que mientras la percepción del personal se va alterando, lo que de verdad nos sobrevuela no es la revolución sino la alarma. Este es el verdadero estado de alarma. El pánico, que paraliza a quienes estarían obligados a reaccionar, puede desencadenar revoluciones, cierto es. Pero eso toma su tiempo, que sería muy largo si se tratara efectivamente de conformar una gran mayoría para la reforma constitucional. Y que es muy corto si lo que se busca es aprovechar el canguelo de las élites para armar una autarquía disimulada: presionar a los jueces, impulsar el uso alternativo del Derecho, indultar golpistas, imponer en la Fiscalía los criterios de Garzón, obligarnos a tragar con la rueda de molino de la Memoria Democrática, o consolidar por tortuosas vías una asimetría que ya existe de antaño: arriba están Cataluña y el País Vasco, que tienen historia, y abajo los demás, que nacieron ayer.

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