EL CRIMEN COMETIDO EN 2017 POR RODRIGO LANZA FUE CALIFICADO COMO UN "HECHO AISLADO" POR PARTE DEL ROTATIVO DE PRISA

El País, que minimizó el asesinato de Víctor Láinez, usa ahora a Samuel para editorializar contra los crímenes de odio

La violenta muerte del joven sanitario en la ciudad gallega es interpretado como consecuencia del "discurso de odio de partidos y asociaciones de la ultraderecha"

El País, que minimizó el asesinato de Víctor Láinez, usa ahora a Samuel para editorializar contra los crímenes de odio
El asesinato de Samuel y el de Víctor Láinez, dos maneras muy diferentes de enfocarlo por parte de El País.

Asesinan en Zaragoza a un hombre por llevar unos tirantes con la bandera de España y, aunque se reconozca a la fuerza que es un delito de odio, se intenta vender la idea de que es un «hecho aislado».

Sin embargo, acaban con la vida de un joven en La Coruña, supuestamente homosexual, y ha faltado tiempo para tocar a rebato contra los delitos de odio.

El autor de tan voluble cambio es el diario El País, que se suma a la corriente predominante de acusar a partidos como VOX (aunque se cuida muy mucho de nombrar a una formación concreta) de que se haya asesinado a este sanitario de 24 años.

El 14 de diciembre de 2017, el editorial de ese medio hablaba sobre el asesinato de Víctor Laínez, el hombre de los tirantes con la bandera de España, cometido por el antisistema Rodrigo Lanza.

Por aquel entonces, el diario de PRISA se negaba a editorializar sobre los delitos de odio y buscaba minimizar la acción criminal cometida por ese individuo que ya había dejado tetrapléjico a un policía en Barcelona.

Aquí algunas de las ‘joyas’ de ese editorial, entre otras calificar al elemento como un perturbado y hasta concederle la presunción de inocencia, amén de hablar de un hecho aislado:

El crimen supuestamente cometido por Rodrigo Lanza es un evidente delito de odio, un hecho aislado, del que no puede culparse más que a quien lo cometió.

Tras el crimen de Zaragoza no hay una trama o una organización política dispuesta a sembrar el terror. Responde, según todos los indicios, a una personalidad agresiva y rencorosa permeable.

Es de esperar que las consignas del odio que hoy proliferan sigan siendo incapaces de movilizar negativamente a la sociedad española y que el homicidio de Zaragoza quede en un hecho aislado, pero este debería servir al menos para reflexionar acerca del riesgo de esas estrategias políticas de confrontación que ya están erosionando la convivencia.

En Zaragoza, una mente perturbada ha identificado sus colores en unos tirantes como el enemigo a patear.

Sin embargo, el asesinato en La Coruña de Samuel Luiz, el joven de 24 años, sí que ha hecho sacar a El País todo su arsenal para editorializar contra los delitos de odio.

Este 7 de julio de 2021, es decir casi cuatro años después, rotativo progre señala a la ultraderecha (solo le falta decir VOX) como culpable de ese crimen.

Aquí para El País ya no se trata de un hecho aislado, como sí puntualizó con el caso del asesinato de Víctor Láinez:

La agresión mortal a un joven auxiliar de enfermería en A Coruña constituye una nueva señal de alarma sobre inquietantes episodios de violencia que se producen en España

El episodio debe desatar las alarmas por sus brutales características y la participación colectiva de un grupo numeroso contra un chaval indefenso que ya estaba inmovilizado en el suelo. Si se comprobara además la motivación homófoba, se trataría de un nuevo dramático episodio en el marco de un inquietante aumento de los delitos de odio

Incluso llega a poner en tela de juicio la actuación policial en Madrid para defenderse de las agresiones recibidas por unos manifestantes que, por su cuenta y riesgo, decidieron cortar la parte final de la Gran Vía hasta la Plaza de España y llegar hasta la calle Princesa:

Las manifestaciones de repulsa por el crimen de A Coruña son una saludable reacción de la sociedad civil española. En el caso del acto madrileño, una sorprendente represión policial marcó la parte final de la protesta. Será preciso esclarecer a fondo si la acción fue acorde con los estándares exigibles.

Y, por supuesto, todo lo achaca a los mensajes que salen desde determinados partidos o asociaciones que El País califica de «ultraderecha»:

A la espera de conocer más detalles sobre el asesinato de Samuel, corresponde a la sociedad analizar estos brotes de violencia de distinta índole. En cuanto a aquellos clasificables como delitos de odio, es especialmente importante que la política no solo condene con firmeza los actos violentos, sino rechace toda clase de discurso discriminatorio o estigmatizante de las minorías que brota desde sectores ultraderechistas y que produce graves consecuencias.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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