CAMILA ACOSTA FUE RETENIDA POR LOS SICARIOS DE DÍAZ-CANEL Y ENCERRADO EN EL CALABOZO DE UNA COMISARÍA

El acoso de la dictadura castrista contra la corresponsal de ABC en Cuba: de la cárcel a un arresto domiciliario de 6 meses

"Hay que seguir denunciando porque hay mucha gente todavía detenida, y sus familias no saben dónde están"

El acoso de la dictadura castrista contra la corresponsal de ABC en Cuba: de la cárcel a un arresto domiciliario de 6 meses

Han dado con un duro hueso de roer.

La dictadura castrista, encabezada ahora por Miguel Díaz-Canel, intenta silenciar al modo habitual las protestas que está habiendo en Cuba.

Una de sus prácticas más usuales, amén de la represión contra los manifestantes, es acallar las críticas mediáticas mediante el corte de internet y, sobre todo, la detención de los periodistas que relatan con detalles las atrocidades del régimen tiránico.

Una de las que ha sufrido este acoso y este abuso de poder es la periodista y corresponsal de ABC en la isla caribeña

Camila Acosta fue detenida el 12 de julio de 2021 por haber grabado las protestas que tuvieron lugar el 11 de julio de 2021 en La Habana.

Parte de las 96 horas que estuvo retenida por los esbirros de Díaz-Canel las pasó en un calabozo de la comisaría Diez de Octubre y Acosta.

Pero la pesadilla no ha acabado para Camila. Ahora tendrá que sufrir seis meses de arresto domiciliario, justo el tiempo en el que dure la investigación que el castrismo ha abierto contra ella.

Solo podrá salir a comprar lo necesario y nada de acercarse a un aeropuerto porque se entendería como una fuga del país.

De hecho, la (in)Justicia cubana pretende condenarla por desacato y desorden público al haber grabado vídeos durante las manifestaciones y tratar de instigar nuevas revueltas ciudadanas.

Tanto es así que antes de salir de prisión rumbo a su casa el instructor pretendió que reconociese en un papel el haber cometido un delito de altercado público, algo a lo que ella se opuso rotundamente:

Yo me he negado porque no había cometido ningún delito. Solo ir a la manifestación para cubrirla, porque yo era periodista.

En declaraciones a su periódico, a ABC, aseguró que ella no va a dejar de contar lo que está pasando en Cuba  y que el tiempo que ha estado detenida en la cárcel le ha dado fuerzas renovadas:

No sentía que estuviera perdiendo el tiempo. He entrevistado a mucha gente que también llevaron a mi centro. No puede imaginar la cantidad de gente que han detenido, y a la que han dado golpes. Golpes incluso a menores de edad. Y yo decía, esta es la razón por la que Dios me puso aquí, para entrevistar a esta gente. Yo tengo que contar esto.

Incluso no dudó en decirle a sus carceleros que ella pensaba seguir contando al detalle todo lo que estaba pasando en La Habana y en otras ciudades:

Se lo dije cuando me aplicaron la sanción de arresto domiciliario, con la intención de que no hablara. Yo les dije que me fueran devolviendo a la celda porque yo iba a volver a la calle, y si había otra manifestación iba a volver a reportar.

LOS ENGAÑOS DEL RÉGIMEN

Asegura que intentaron engañarla al esgrimir sus captores que los medios para los que trabajaba no la reconocían siquiera como colaboradora:

Yo reconocí que fui y que grabé, e hice una directa para CubaNet. Ellos intentaron subestimarme, diciendo que no era importante, que no era periodista, que ejercía la profesión de forma ilegal, que no tenía contrato con ABC y CubaNet, y que incluso estos medios habían negado que yo trabajara con ellos. Que ABC había dicho que no tenía corresponsal en La Habana. Pero yo sabía que no era verdad, porque no soy nueva en esto de los interrogatorios. Sé que tengo que interpretar lo contrario de todo lo que ellos digan.

Y tiene claro que ella no va a dejar de informar sobre la brutalidad con la que se emplea el régimen cubano:

Informar no es un delito. Yo voy a seguir ejerciendo mi profesión. No voy a dejar de reportar. Hay que seguir denunciando porque hay mucha gente todavía detenida, y sus familias no saben dónde están. Yo quería estar presa, porque era una opotunidad única para conocer lo que pasaba dentro, todas las historias. Pero sabía, cuando intentaban pactar conmigo, que la presión fuera era muy fuerte.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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