ENTREVISTA EN 'EL MUNDO' AL EXPRESIDENTE DE ARAGÓN

Javier Lambán (PSOE) se desata contra Pedro Sánchez y cuenta cuándo comenzó su política de desvaríos

"Fuimos atisbando que Sánchez pretendía gobernar con 90 escaños porque daba la suma con Podemos y los independentistas. Y eso levantó todas las alarmas en el partido"

Javier Lambán y Pedro Sánchez.
Javier Lambán y Pedro Sánchez.

Javier Lambán (PSOE) lo cuenta todo.

El expresidente de Aragón, en una larga entrevista en ‘El Mundo‘ a cuenta del libro que acaba de publicar, ‘Una emoción política’, deja claro que, a pesar de haber tenido buena sintonía con Pedro Sánchez, no está por la labor de hacerle la ola al inquilino de La Moncloa:

Yo con Sánchez tuve buena relación desde que llegó a la Secretaría General hasta las elecciones del 2015. Una relación incluso a veces más que cordial, amistosa, diría yo. En las primarias lo voté a él, por indicación de Susana Díaz. Su discurso no tenía la riqueza del de Eduardo Madina. Su visión de España se acomodaba a la tradición socialdemócrata, aunque sin el carisma de Felipe González o Alfonso Guerra. Pero lo apoyé como a todos los líderes de mi partido, incluso a algunos que nunca me emocionaron especialmente, como Zapatero.

Subraya que todo salta por los aires en las elecciones generales de 2015:

Ocurre que en 2015 el esquema político de la Transición salta por los aires: los dos partidos de gobierno se quedan muy lejos de los resultados de antaño y los extremos empiezan a ser determinantes, con el condicionamiento de partidos que no creen en España. Yo entonces me mantengo fiel a mis principios tradicionales, que Sánchez había defendido, y absolutamente contrario a los atisbos de plurinacionalidad que dan por buenos los pactos con Esquerra o EH Bildu. He entendido siempre que el socialismo y nacionalismo son agua y aceite. El socialismo no vino a la historia a asociarse con el nacionalismo, sino a combatirlo con todas sus fuerzas. Y eso ha significado que en mi partido haya tenido controversias serias. Ahora bien, reclamo mi derecho a estar en minoría. Un partido que no respete a las minorías no es el partido al que yo me afilié en el año 83.

Considera Lambán que Sánchez comenzó a percibir una realidad paralela cuando trató de hacerse con el poder con solo 90 escaños en su haber:

A mí me pareció exagerado que él considerara un triunfo histórico el de aquella noche, aunque creí que se refería a que habíamos evitado el sorpasso de Podemos. Pero los días siguientes fuimos atisbando que pretendía gobernar porque daba la suma con Podemos y los independentistas. Y eso levantó todas las alarmas en el partido. Se produce una reacción muy importante entre las gentes con las que yo más relación tenía: Rubalcaba, Felipe, Guerra, Javier Fernández, Susana, Page, Ximo o Guillermo Fernández Vara, que era el más acérrimo enemigo de cualquier pacto con nacionalistas.

Tuvimos una reunión durísima un domingo por la tarde. Pedro no me saludó, cosa que me sorprendió. Estuvimos toda la tarde hablando de que el Comité Federal tenía que marcar una estrategia negociadora y que, desde luego, independentistas, Bildu, Esquerra y demás quedaban absolutamente descartados. Que nuestra opción primera había de ser Ciudadanos. Y que a Podemos no podíamos aceptarle ninguna extravagancia: por entonces Pablo Iglesias ya hablaba de plurinacionalidad, de derecho a decidir, era recibido en las herrikotabernas y se sentía a gusto allí. Nosotros dejamos claro que el PSOE a ese precio no podía gobernar, y el Comité aprobó la resolución. Pero se pospuso el Congreso Ordinario que tocaba hacer y fue un error gravísimo. Sánchez no lo quería. Ese congreso, con independencia de que él hubiera seguido de secretario general, habría atendido a las nuevas circunstancias del país. Desde entonces, el partido ha carecido de una estrategia a largo plazo, pensando en España como un partido socialdemócrata clásico y no en ganar el poder.

Asevera que él se siente español por encima de todo:

Yo estoy defendiendo lo que ha defendido el PSOE siempre. Yo pronuncio con orgullo la palabra España, me declaro orgullosamente español. Desde Aragón quiero fortalecer el proyecto nacional, sin reticencias. Eso me incluye casi de manera irremisible en la fachosfera. Algo hemos hecho mal. Tenemos una especie de síndrome de Estocolmo con algunos compañeros de viaje de la clandestinidad y del exilio que son los nacionalistas. El problema es que, como decía Rubalcaba, hay que tener cuidado cuando te juntas con los malos para hacerlos buenos, porque corres el riesgo de que los buenos acaben haciéndote malo a ti.

Y lamenta las reticencias que la palabra España provoca dentro de su propio partido:

En este momento, en el PSOE cunde una cierta vergüenza a declararse español con orgullo. España tiene todos los ingredientes para reclamarse como un grandísimo país. Solo falta que los españoles, todos, nos lo creamos. Y es una lástima que no nos lo creamos. Hasta en Ámsterdam han hecho una exposición para renegar de la leyenda negra que ayudaron a crear y que en este momento se sostiene desde la propia España. Cuando el ministro de Cultura habla de descolonizar los museos está diciendo una sandez irritante.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Lo más leído