María Quirós: «Un programa se puede eliminar de la parrilla de un plumazo»

María Quirós: "Un programa se puede eliminar de la parrilla de un plumazo"

María Quirós era la conductora del programa radiofónico Océano Pacífico en la Cadena Dial. Tras diez años al frente del programa, que se emitía todas las madrugadas de lunes a viernes de 00:00 a 04:00 horas, el 30 de diciembre de 2005 le comunicaron que esa noche era la última del programa. La periodista nos cuenta los motivos y apunta nuevos proyectos radiofónicos.

¿Cuándo le comunicaron que Océano Pacífico había tocado a su fin?

Me lo dijeron de palabra un día antes de que acabase el año; la cadena estimó que el océano debía acabarse ya. Sinceramente pensé que como profesional no me respetaban en absoluto.

Algo incomprensible para usted después de diez años en antena y con buenos índices de audiencia.

En una palabra, la sensación que tengo es «extraña», con una mezcla de estupor y desencanto. Doy por cerrado este ciclo y voy a intentar caminar con optimismo hacia el futuro.

¿Considera que lo que ha ocurrido con tu caso es un problema de gestión?, ¿Que forma parte de una estrategia de ahorro de costes?

Deseo que ésta sea la causa, por muy nimia que parezca. No me gustaría darle vueltas a la cabeza sopesando razones que pusieran en tela de juicio mi profesionalidad, porque no existen.

¿Hasta qué punto es bueno para una radio mermar en calidad y audiencia fiel desde hace diez años?

Bajo mi punto de vista no es bueno en absoluto, pero corren malos tiempos «para la lírica» y el concepto de comunicación muchas veces se les olvida a los gestores.

Le ofrecieron seguir con la radiofórmula y no aceptó.

Soy una enamorada de la radio, del concepto para algunos trasnochado, de la comunicación, no me interesa realizar un turno hasta las cuatro de la madrugada en que no pueda aportar ingredientes que tengan que ver con la creatividad y/o la comunicación con el oyente. Sería muy incongruente conmigo misma. Uno hace siempre lo que quiere, pero tiene el derecho y el deber de no hacer lo que no quiere. La radiofórmula es una opción más y me parece interesante que existan cadenas musicales; pero no tal y como están diseñadas en nuestro país: me gustaría que existieran, dentro de las radiofórmulas, apuestas más arriesgadas para otros estilos musicales y que se convirtieran en la auténtica vanguardia de todo lo relacionado con la música, donde cada músico tuviera cabida.

¿Pensaba que el asunto podría tener alguna solución? ¿Alargar el programa hasta el final de la temporada, por ejemplo?

Al coincidir con el fin de año esa mezcla de estupor y extrañeza se agrandó.Y pequé de incrédula. No fui demasiado consciente de que, efectivamente, un programa se puede eliminar de la parrilla de un plumazo.

¿Fue usted la que decidió despedirse?

Sí, así es. Ante la falta de expectativas, preferí marcharme.

Océano Pacífico terminó el mismo día en que a usted se le fue comunicado y sin tiempo para hablar de una posible solución, por lo que no pudo despedirse de la audiencia a la que acompaña cada madrugada desde hace diez años.

A los «navegantes», sólo les tengo que dar las gracias, con mayúsculas y en negrita, por haberme permitido colarme en sus vidas; me siento muy honrada. Ya veréis como encontraremos otras vías de complicidad para seguir apostando por los sueños, porque «se puede matar un sueño, pero no al soñador».

¿Es posible que la audiencia vuelva a recibir un saludo próximamente desde otro dial?

Tengo dos ofertas ahora mismo y me encuentro en un periodo de decisión.

¿Alguna le lleva ventaja a la otra?

No puedo hablar de ello porque no tengo nada firmado aún, y me encuentro en un momento en el que necesito descansar. Han sido diez temporadas seguidas y me quiero tomar un respiro.

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