Entrevista PD al ex director de Libertad Digital y autor de 'La otra vida de Luis Buñuel'

Javier Rubio rompe su silencio en Periodista Digital: «Si quieren que vuelva a LD tendría que ser Federico el que llamara, tiene mi teléfono»

"La derecha y los valores tradicionales, con muchas reticencias, han tratado mejor a Dalí y la izquierda, completamente entregada, ha sobrevalorado a Buñuel"

Javier Rubio Navarro es una de las personas clave en la historia de Libertad Digital. Asumió la dirección del periódico online desde su fundación, en el año 2000, y se mantuvo en dicho cargo hasta 2006. Ese año, con la puesta en marcha de la ya desaparecida Libertad Digital TV pasó a ser el director general del grupo. Cuatro años después, tras el verano de 2010, abandonaba la empresa. No hubo explicaciones sobre los motivos de la ruptura, más sorprendente si se tiene en cuenta que había sido hasta ese momento una de las personas de máxima confianza de Federico Jiménez Losantos, al que le unía amistad de varias décadas. Tres años después, en Periodista Digital, Rubio rompe su silencio sobre aquella nunca hasta ahora explicada ruptura.

Antes de su paso por Liberta Digital ya tenía una dilatada experiencia en medios. Había sido redactor jefe de ‘Blanco y Negro’, jefe de Cultura en ‘Diario 16’, critico de arte en varios programas de TVE y director de ‘El Europeo’ y ‘Geo’. Ahora acaba de publicar, a través de autoedición en Amazon, La otra vida de Luis Buñuel, una biografía crítica del cineasta aragonés.

EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA

Hay un enorme edificio que es el mito de Luis Buñuel, y solamente he tratado de hacer un pie de página que va en contra de lo que la gente suele hacer y decirles ‘también hay que tener en cuenta estas otras dimensiones de su vida que no son las que él contó».

«Buñuel contribuyó decisivamente a elaborar su propio mito. Pero probablemente es que no hay un gran artista ambicioso que no tenga previamente o simultáneamente una idea mitificada de sí mismo.El gran prodigio es que Buñuel consiguió llevar, plasmar, sus sueños e incluso llegar a ser mucho más famoso y mucho más elogiado de lo que llegó a imaginar en sus sueños vas optimistas».

«Lo que hice fue el reportaje del lado más vanidoso y de autoengaño de Luis Buñuel».

«Buñuel mintió u ocultó detalles de su biografía en los que salía poco favorecido».

Hay una cultura de balsa putrefacta, que es la cultura de la universidad, donde no se dice nada porque hay diversas opiniones o porque no hay que molestar a fulano.

BUÑUEL Y LA POLÍTICA

«Las generalidades del Manifiesto Comunista eran toda su cultura [política]».

Él era un hijo de terrateniente de Calanda, que había estudiado en los jesuitas y en los corazonistas, y que seguía siendo, en cuanto que era el primogénito, un terrateniente. Esta contradicción [terrateniente y comunista al mismo tiempo] la encontraríamos en cientos de casos de los intelectuales del periodo de entreguerras.

«Cuando se dice que Buñuel era anarquista no se dice con todas las consecuencias filosóficas que tiene eso. Se dice que era anarquista en el sentido de que era un egoísta tremendo, porque era muy caprichoso y muy señorito. Quería seguir siendo el mismo señorito que era en casa de sus papas».

«Cuando se decía que era anarquista era por su incapacidad para aceptar órdenes, pero porque era un señorito y no porque se rebelara contra sus circunstancias. Hasta donde yo sé nunca se rebeló».

BUÑUEL Y DALÍ

Buñuel fue surrealista por casualidad. Estaba muy asfixiado y fue a dar con Dalí, y Dalí prácticamente le dio a comer unas algarrobillas que ya tenía fabricadas de surrealismo.

«Le debía tanto que quería olvidarlo. En la medida en que reconociera a Dalí la importancia que él tenía en su carrera, se estaba restando valor a sí mismo».

«Dalí no le perdono que borrara su nombre de las películas o que le negara el pan y la sal cuando el meollo de la idea de tanto ‘Un chien andalou’ como ‘L’âge d’or’ son dalinianos para cualquiera que los vea».

La derecha y los valores tradicionales, con muchas reticencias, han tratado mejor a Dalí y la izquierda, completamente entregada, ha sobrevalorado a Buñuel.

LIBERTAD DIGITAL Y JIMÉNEZ LOSANTOS

«Alberto Recarte me comunicó que Federico Jiménez Losantos había perdido su confianza en mí. Eso llevaba acarreado que yo tenía que abandonar el cargo [director general del grupo Libertad Digital], pero se me dejaba abierta una especie de puerta. Pero coincidió con que en aquel momento yo estaba preparado mentalmente para marcharme de la empresa en la que había trabajado, y a la que le había dedicado muchísimas horas durante 11 años. Quizás vi con claridad que mi tiempo en Libertad Digital se había acabado».

Si explicáramos eso [los motivos de la salida] explicaríamos a lo mejor el cerebro de Federico [Jiménez Losantos], y creo que razonablemente nadie debe aspirar a tanto.

«Cualquier chispa en una atmósfera adecuada produce una explosión. No sé cuál fue la chispa, ni por qué Federico cambió lo que había sido su conducta hacia mí durante 40 años más o menos».

«[Si quieren que vuelva a Libertad Digital] tendría que ser Federico el que llamara, tiene mi teléfono».

Si algún día Federico fuera capaz de llamarme y decirme ‘hola Javier, ¿cómo va la vida?, ¿qué tal estás? Fui un cabrón contigo’, probablemente se me caerían las lágrimas. Pero como estoy convencido de que Federico Jiménez Losantos tiene una incapacidad absoluta para dejarse llevar por los sentimientos de las personas normales y corrientes, no creo que nunca me llame y me lo plantee. De todas maneras, yo no tengo ninguna voluntad de volver a Libertad Digital.

EL PERIODISMO

«Cuando el periodismo era un buen negocio para mucha gente, a mí me ha ido bastante bien. Pero no hay que olvidar que el periodismo es una máquina permanente de distorsión y que vivir dentro del periodismo no es la vida más envidiable para una persona honrada».

Cuando yo trabajaba de director a veces se me reprochaba la austeridad, y todo el mundo pensaba que yo no era bueno para el negocio porque no sería capaz de gastar mucho dinero. Yo siempre he sido rácano cuando gestionaba dinero que no era mío, y sin embargo en las empresas se me miraba con desconfianza porque se pensaba que eso era una limitación mía y que, en un momento determinado de gran rumbosidad, yo no sería capaz de gastar las cantidades ingentes que entonces se gastaba en los medios de comunicación.

Javier Rubio Navarro, La otra vida de Luis Buñuel, autoedición en Amazon, 2013.

Blog: Retratos de la otra vida de Luis Buñuel

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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