A partir de ahí, lo surrealista volvió a colarse, una vez más, en Onda Cero

Un entrevistado cabreado se la lía en directo a Isabel Gemio con bronca mañanera

El programa de la locutora de Onda Cero seguía su cauce normal hasta que pasó a entrevistar al responsable de una ONG

Un entrevistado cabreado se la lía en directo a Isabel Gemio con bronca mañanera
Isabel Gemio. PD

La Gemio, pillada a contrapelo, debió pensar que la cosa era irónica y templó gaitas

Todo iba bien en el Te doy la palabra del sábado 22 de noviembre de 2014: la chistosa oficial había hecho su número, Eloy Arenas había cantado su canción y tocaba el turno de entrevistar a Joaquín Antuña, responsable de la ONG Paz y Cooperación.

Isabel Gemio, a la que esas cosas le gustan mucho, se explayó sobre el curriculum del entrevistado y la labor «social» que llevaba desarrollando desde hace años. Pero no se esperaba con lo que iba a salirle.

Y es que Antuña comenzó asegurando que era oyente habitual del programa -lo que hacía presagiar buen rollito- pero, ojo, se lanzó a quejarse desde el primer momento: «Mi entrevista la habéis puesto en la galería de los horrores».

La Gemio, pillada a contrapelo, debió pensar que la cosa era irónica y templó gaitas. Pero de eso nada.

Porque el responsable de la ONG de marras seguía quejándose de que le hubieran colado después de los temas dedicados al pequeño Nicolás y a la Pantoja porque «hay fundaciones que tienen un trabajo serio» y, según su deducción, ir detrás de esas temáticas, a lo que se ve, restaban seriedad.

«Hay que tener cuidado de no desacreditar a los colegas», volvía al ataque y recordándole a la conductora del programa que ella también tenía una fundación. «Estamos de acuerdo pero la realidad a veces es obscenas», contestaba la Gemio, empeñada en indicarle al entrevistado que las temáticas anteriores a su intervención eran fruto de la actualidad.

«Habéis situado mi entrevista en una zona que no entiendo. Me situáis con los de Podemos, todos los demás, y yo creo que hay fundaciones que hacen una labor seria», se encastillaba Antuña mientras que la Gemio, que empezaba a dar muestras de que aquello era un diálogo de besugos volvía, con mucha paciencia, a recordarle que eran temas de actualidad.

«A mí se me había hablado de las nueve y cuarto, que es un programa distinto», volvía Antuña.

«No estoy de acuerdo con estar citado en esta parte del programa», seguía, reclamando estar en el «sector serio» de Te doy mi palabra.

Aquello ya terminó de agotar las reservas de paciencia de la Gemio. «Ha perdido usted el tiempo. Me duele que un humanista como usted me diga eso», le contestaba, a lo que Antuña replicaba alegando que estaba levantado una «barrera» al emplear el usted siendo colegas por tener sendas fundaciones.

Gemio, que aseguraba lamentar todo este sucedido y haber perdido el tiempo sin que se explicasen las labores de Paz y Cooperación, seguía encontrándose con otra barrera, la de su responsable:

«Si me sitúan en ese piélago de escándalos yo ahí no tengo que decir».

«Es la primera vez en diez años que me pasa esto», fue la conclusión de la Gemio.

 

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