El monarca se puso como el bicho del pantano al ver fotógrafos en el restaurante

Jiménez Losantos desvela un tremendo cabreo del Rey Juan Carlos

En la crónica rosa de 'Es la mañana de Federico' lo ha contado con pelos y señales Paloma Barrientos

Jiménez Losantos desvela un tremendo cabreo del Rey Juan Carlos
El Rey Juan Carlos I. ES

Estos "ataques de senilidad" se repitieron con la prensa en otras ocasiones, como cuando "dijo que le querían poner un pino en la tripa"

La crónica rosa de Es la mañana de Federico ha contado con Paloma Barrientos, Carlos Pérez Gimeno y Rosa Belmonte para comentar todos los temas de la actualidad social.

Incluyendo el arrebato de furia de Juan Carlos I con su buen amigo, el magnate cubano Pepe Fanjul, que organizó una cena en un importante restaurante madrileño pero no pudo evitar que muchos fotógrafos y reporteros hiciesen acto de aparición para captar imágenes de los asistentes, lo que sin duda provocó el enfado del rey emérito.

Tal y como reveló en esRadio el periodista Carlos Pérez Gimeno, el empresario del azúcar mexicano está de vacaciones en España junto a su esposa Emilia. La cena en el restaurante Amazónico contó con una nutrida representación de la jet-set patria, incluyendo su amigo Juan Carlos, tanto que llegó a cerrar el restaurante para poder acoger a todos.

«Pero en la esquina estaban los fotógrafos sacando a la gente -explicó Pérez Gimeno en esRadio-. Están allí permanentemente, pero a este señor no se hace falta ni la prensa ni los fotógrafos, es inmensamente rico.

Lo que pasó es que, viendo que había movimiento, fueron para allá. Cuando aparece Juan Carlos, una vez entró, le echó una bronca de aquí a mañana a Fanjul, diciendo que no le gusta que le capten en este tipo de cosas».

La reacción del magnate azucarero fue decir a Juan Carlos que no era responsablidad suyaque él no había «llamado a nadie y solo había hecho esta cena».

Finalmente, el Rey se relajó y posó con su amiga Cristina Macaya, amiga a su vez de Marta Gayá, y persona de confianza de su círculo más cercano.

Una muestra más del humor cambiante del Rey emérito, que en otras ocasiones no duda en hacerse fotos con los dueños de los restaurantes que visita en sus abundantes comilonas.

El «ataque de ira -opinó Federico Jiménez Losantos- recordó a otro reciente, «cuando le vimos con Sofía subiendo en el Obradoiro y le dio un manotazo».

Estos «ataques de senilidad» se repitieron con la prensa en otras ocasiones, como cuando «dijo que le querían poner un pino en la tripa», recordó la subdirectora del espacio, Isabel González.

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