"Si queréis volver al trabajo lo que tenéis que hacer es salir a la calle, porque ya está bien de mayorías silenciosas"
Sorprendente tertulia en el programa ‘Herrera en COPE’ este 3 de octubre de 2017, en la que al Gobierno de Rajoy le han llovido palos por todos lados a causa de su parálisis y su fata de reacción.
El tertuliano José María Fidalgo afirmó que «pienso que no hay que aplicar el 155, estamos ya en el 156. El 155 era para la noche gloriosa en la que el Parlamento de Cataluña, dando una lección de democracia identitaria, proclamó la República catalana a la vuelta de la esquina».
«Y al día siguiente empezó todo el mundo a decir que a ver lo que pasaba el día 1, y venga periodistas para Barcelona filmando cómo los pobres policías y guardias civiles tenían que separar a empujones a la gente que los quería comer la cabeza. A partir de ese día el 155 no vale. Yo no soy jurista y es que me da igual».
«Hoy hay una huelga general, pues bueno, es un cierre patronal, y hoy la gente está contando que hay piquetes que cierran las carreteras y que a la gente no se le permite ir a su trabajo. Sabéis qué os digo, pues os jodéis».
«Si queréis volver al trabajo lo que tenéis que hacer es salir a la calle, porque ya está bien de mayorías silenciosas, que esas fueron las que mantuvieron a Franco».
Luego cargó contra aquellos que «rompen todo lo que tocan». ¿Ejemplos? Piqué y… los obispos. No dijo «obispos catalanes» sino directamente «obispos» que según Fidalgo «han roto la disciplina de la Iglesias católica». Teniendo en cuenta que ha sido en la propia radio de la Conferencia Episcopal, no deja de tener su gracia.
Más cuando nos llegan imágenes de una de las iglesias de Vila-rodona, un pueblo de la comarca de Alt Camp en Tarragona, que fue el escenario para el recuento de votos del referéndum del 1-O.
Mire esto, hermana @sorluciacaram , le provocará una sonrisa tan necesaria en estos días. Un abrazo. En Vilarodona, fondo musical Virolai. pic.twitter.com/xFgKTY2BHX
— Joan Ramon (@JoanRamonTwitt) 2 de octubre de 2017
El surrealista escrutinio transcurría con total tranquilidad a la vez que los feligreses oraban y cantaban durante el oficio. Sobre el altar, el sacerdote celebraba la santa misa, mientras a su lado varias personas ordenaban las papeletas sobre una mesa.



