Hotel gratis durante un año para la ganadora del reality

‘Miss sin techo’, de la calle a estrella de la televisión belga

Controvertido debate sobre el programa en Bruselas

Algunos consideran el programa una burda explotación de la miseria

La belga Thérèse Van Belle ha hecho extraño honor a su apellido (Belle es Bella en francés) al recibir un premio diferente: alojamiento gratis durante 12 meses.

La bruselense, de 58 años, ha resultado ganadora de un polémico reality en el que han participado 10 mujeres sin techo

Nueve de ellas, las perdedoras, seguirán siendo vagabundas, a no ser que consigan algún bolo en algunos de los programas de corazón televisivos.

La que no volverá a las calles es Van Belle. Cuando acabe el contrato de alquiler pagado por la cadena de televisión RTBL se paseará por los platós.

El periódico belga Le Soir se hace eco de la controversia en la noticia «La nouvelle Miss SDF«. Un espectador vierte una dura crítica sobre el contenido de este formato, al que muchos consideran una burda explotación de la miseria:

¡Escondamos a estas miserables que no queremos ver! Sí al capitalismo, pero solo si es de buen gusto. Si no, a la cárcel.

¿SENSIBILIZACIÓN?

Mathilde Perlsers, organizadora del evento:

“El objetivo es ensibilizar sobre las causas y las consecuencias de la vida en la calle”.

Como requisito para poder optar a tan sabroso galardón (con fecha de caducidad, eso sí), las participantes debían dar fe de su deseo de abandonar la vida en la calle. Su habilidad al expresarse, su gran moral y sus tre­mendas ganas de cambiar, fueron los puntos fuertes gracias a los que Van Belle destacó entre el resto de las candidatas.

PREMIO DE CONSOLACIÓN

Aunque Van Belle resultó ganadora, el jurado decidió otorgar una mención especial a cada una de las 10 participantes por sobresalir en otras cualidades, como su look o su simpatía.

Debido al malestar generado, los organizadores han decidido que no habrá segunda edición.

Un alivio, en opinión del periodista y crítico de televisión Enric González, para quien:

«Esta cosa belga, al menos, tenía un punto honesto: no parece que la ganadora sea un producto de la cirugía plástica; es más, creo que no se molestó ni en ponerse dentadura postiza».

No sabemos qué harán con las grandes perdedoras. González no ve «mucha diferencia entre una persona que aspira a ser miss para hacerse famosa y otra que lo intenta para dormir bajo techo».

La poca diferencia que hay favorece a la segunda.

Esperemos que los organizadores aprovechen el plató del reality para dar cobijo a las nueve mujeres destronadas. Al menos durante un año, hasta que vuelvan a recorrer las calles sin Thérèse Van Belle.

¿Ni trampa ni cartón?

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