Madrid. Asociaciones vecinales de diez distritos critican la gestión de Gallardón

Una «nefasta gestión presupuestaria», una «política liberal que subordina el bienestar de los ciudadanos a los intereses de las grandes empresas» y la «falta absoluta de participación» ciudana es el balance que hacen vecinos de diez distritos de la capital de la gestión del Gobierno de Gallardón durante los últimos ocho años.

Se trata de las asociaciones de vecinos de Arganzuela, Centro, Hortaleza, Fuencarral, Ciudad Lineal, Vicálvaro, Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Latina, que han elaborado un balance de los dos mandatos de gobierno de Gallardón en la ciudad de Madrid.

Las asociaciones vecinales recuerdan que el alcalde accedió al Gobierno municipal «prometiendo descentralización, participación ciudadana en la gestión, democratización de la gestión pública, etcétera», y señalan que, «transcurrido ese tiempo, Madrid es una

ciudad prácticamente en quiebra económica, los distritos de la ciudad han sido olvidados, los impuestos han subido

indiscriminadamente y el modelo de ciudad para el ciudadano ha sido sustituido por el modelo autoritario de ciudad para los negocios».

Las organizaciones vecinales critican la «nefasta gestión presupuestaria» del equipo municipal, con derroche en inversiones y gastos innecesarios y, según denuncian, el castigo a los ciudadanos con abusivas e injustas tasas e impuestos.

«Los vecinos de Madrid», señalan en su balance, «sufrimos las consecuencias de esta gestión que se puede resumir como una situación de quiebra técnica y presupuestaria, un deterioro y recorte de los servicios más importantes, la ruina de pequeños proveedores de bienes y servicios, la destrucción de empleo directo e indirecto, el abandono de las inversiones necesarias en barrios desfavorecidos o la gestión hipotecada para las próximas décadas».

También denuncian «la política liberal, que subordina el bienestar de los ciudadanos a los intereses de las grandes empresas», una política que, a su juicio, «ha llevado a una eliminación y precarización del empleo generado por el Ayuntamiento y a un deterioro de los servicios, que ahora son de peor calidad por la degradación de las condiciones de trabajo, y

más caros porque se trata de garantizar los beneficios a las empresas antes que el servicio a los vecinos», aseguran.

Para las asociaciones vecinales de estos distritos, el urbanismo especulativo y la política de agresión medioambiental ha convertido a la ciudad en un espacio hostil a los ciudadanos.

Además, denuncian la «centralización y falta absoluta de participación», vaciando absolutamente a las juntas municipales de competencias y presupuesto.

Los vecinos terminan apostando «por una ciudad habitable, fiscalmente más justa, solidaria, descentralizada y

participativa», en la que existan unos «ayuntamientos de distrito» que puedan establecer una verdadera democracia

participativa y de manera directa.

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