Por importante que resulte alzar la voz contra el duopolio que consuma la absorción de La Sexta por Antena 3, los españoles deberían olvidar la trayectoria del ambicioso proyecto audiovisual de Jaume Roures. O de Zapatero, que viene a ser lo mismo una cosa que la otra. —¿Adiós a laSexta tal y como la conocemos?—
Una nefasta gestión económica, unida a la prepotencia de saberse fuerte por su proximidad al poder, explican que en sólo seis años la cadena haya pasado de robar derechos deportivos a sus competidoras, a diluirse en una operación que poco tiene que ver con una fusión, vistos los más de 100 millones de deuda que asume el grupo de Lara. —Lara se hace con laSexta a precio de ganga: 150 millones de euros—
El tiempo dirá cómo queda la parrilla y cuándo la marca La Sexta pasará a ser historia. La Sexta fue el proyecto audiovisual de José Luis Rodríguez Zapatero. La cadena de televisión española de ámbito nacional y en abierto consiguió su licencia de emisión el 25 de noviembre de 2005, tres semanas después de que Canal Plus empezase sus emisiones en abierto bajo el nombre de Cuatro. —José Miguel Contreras (laSexta), optimista pese a perder 77 millones en 2009—
Así comenzaba una era mediática que ha terminado en debacle. El cambio de Ley Audiovisual orquestado por el ejecutivo socialista para que Sogecable y Mediapro tuvieran sus respectivas cadenas no ha conseguido, sin embargo, salvarlas del desastre. El resultado, Telecinco ha tenido que rescatar a Cuatro, y Antena 3, a La Sexta.
La caída de La Sexta es la crónica de una muerte anunciada. No sólo porque nació cuando la televisión analógica tenía los días contados, sino porque el target de su público nunca ha estado bien definido. La cadena presidida por Emilio Aragón y participada por Mediapro, cuyo alma máter es Jaume Roures, pretendía ir a un público juvenil, con una programación centrada en los deportes, los espacios de humor y, más adelante, las series de estreno norteamericanas.
En 2006 empezó a comprar. Se hizo con los derechos de la Liga de fútbol para la temporada siguiente, con los de la Liga Inglesa y del Mundial de Clubes de Japón. También se desata su primera polémica, y es que comienza a emitir la serie de animación japonesa Daiakuji: el mercenario del sexo, una ficción de contenido pornográfico donde se podía ver, casi en cada episodio, una brutal violación a chicas con aspecto exageradamente juvenil.
La presentadora de uno de sus informativos, Mamen Mendizábal, fue muy benévola una noche al abrir el informativo: Al fin y al cabo, dijo, «sólo son dibujos animados». Ese mismo año empezó a emitir, dentro del horario protegido, la también serie de animación Padre de familia, con las consecuentes quejas de numerosos espectadores.
Buscando sitio En 2007, la cadena emite con notable éxito el Eurobasket España 2007 y llega a un acuerdo con la productora El Terrat para que Buenafuente dejara Antena 3 y pasara a La Sexta. Sin embargo, los concursos y la producción propia no terminaban de cuajar entre su cambiante audiencia, que era de un 3,5% de share mensual. Y la polémica tampoco la abandonó.
Entre marzo de ese año y el mismo mes de 2008, la cadena de Roures fue la que más veces vulneró el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia al que se adhirió, voluntariamente, en junio de 2006. Sólo ese ejercicio recibió 52 denuncias por incumplir el código en más de 38 ocasiones. 2008 fue un año movido.
Después de arrebatarle a Telecinco los derechos de la Fórmula 1 y estrenar la primera televisión a la carta en España a través de Misexta.tv, en septiembre de ese año el Juzgado Mercantil de Barcelona prohíbe a la cadena la emisión «abusiva» -según el juez- de imágenes de Telecinco, al considerar que la práctica infringía los derechos de propiedad intelectual.
A partir de entonces, el programa de sobremesa que presentaba Patricia Conde, Sé lo que hicisteis la última semana, no se recuperó jamás. Entre 2009 y 2010, la cadena batió su récord de audiencia, con un 7,7% de cuota de pantalla, empieza a superar a Cuatro gracias a la emisión de eventos deportivos como el Eurobasket de Polonia.
Pero en 2010, comenzó el ocaso definitivo de la cadena, primero porque Mediapro, accionista de La Sexta a través de Imagina, solicitó la apertura de un concurso de acreedores, aunque, según la compañía, no ponía «en duda la rentabilidad y viabilidad»; y, dos, porque un juzgado de Madrid condenó a Mediapro a indemnizar con 97 millones de euros a Audiovisual Sport por los daños causados desde el inicio de la temporada futbolística 2006-2007, lo que la sumió en una situación muy delicada.
Sin embargo, el grupo se vio con fuerzas como para poner en marcha La Sexta HD y La Sexta 2, adonde se llevaron Buenafuente y Al rojo vivo, programa de debate de actualidad al más puro estilo Antonio García Ferreras. Con todo y con eso, Mediapro empezaba a entrar en una situación desesperada. Y las ciones sobre una posible fusión con Cuatro -aunque nunca hubo conversaciones entre ambas cadenas- estaban en todos los mentideros de la comunicación.
Finalmente, y tras dos años de idas y venidas, ha sido la cadena del Grupo Planeta la que ha rescatado a la del perfil de ultraizquierda de toda la parrilla televisiva. L a mayor apuesta reciente de la cadena ha sido el cine. El año pasado empezó a emitir en 16:9, dando a sus películas un formato más cinematográfico.
En febrero de 2011, puso en marcha El Taquillazo gracias a un importante acuerdo comercial con Fox, Warner Bros y MGM que le permitió, además, estrenar una cadena dedicada sólo a la emisión de películas La Sexta 3, convirtiéndose en el primer canal en abierto dedicado al cine. Futuro incierto José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Antena 3, tendrá que ver ahora qué hace con las cinco nuevas cadenas que formarán parte de su negociado.
Con el antecedente de Mediaset, que ha destrozado la parrilla de Cuatro para quedarse con sus mejores bazas para Telecinco, el nuevo gran grupo de comunicación debería obrar con más cautela que arrojo.

