ENTREVISTA PD / La guionista y colaboradora de 'El Hormiguero' presenta 'Los besos no se gastan', su primera novela (Ed. Espasa)

Raquel Martos: «Pablo Motos es un jefe muy exigente. Si lo que te gusta es sentarte y esperar a que la vida pase, con él hay que buscarse otra cosa»

"Soy timida por naturaleza. No me gustaba dar la cara. De ahí que me apasione la radio"

Raquel Martos no se lo pensó dos veces cuando Pablo Motos decidió ficharla para engrosar su lista de guionistas de ‘El Club de la Comedia’. Pese a que según Martos, estaba «en uno de los mejores momentos» de su carrera, estabilizada en la radio, su verdadera «pasión» (‘Protagonistas’, ‘La Rosa de los Vientos’, ‘Esta boca es mía’ o ‘Te voy a dar la tarde’)-, no se arrepiente de haber «cogido aquel tren» que, por el momento, en su última estación -que dura ya seis años- le ha llevado a formar parte de uno de los programas más populares de entretenimiento de la TV, ‘El Hormiguero’.

La periodista y guionista del programa de Antena 3 nos sorprende con ‘Los besos no se gastan’ una emocionante novela que centra su argumento en la amistad de dos niñas que tiene como telón de fondo la España setentera en la que se contaba con dos cadenas de televisión, casi siempre en blanco y negro. Esa época en la que para vivir una aventura sólo había que bajar a la calle con el bocadillo.

«SOY TÍMIDA POR NATURALEZA. DE AHÍ QUE ME APASIONE LA RADIO»

«La historia de infancia que cuento tiene algo que ver con una historia de infancia que yo viví y, de alguna manera, tenía ganas de contarla; no sabía cómo ni de qué manera, ni qué iba a pasar cuando fueran adultas; y, partiendo de esa historia, apareció otra historia nueva de ficción, absolutamente de ficción, cuando se encuentran esas dos mujeres después de un desencuentro.»

«[Sobre qué fue primero si el periodismo o elaborar guiones] No, lo primero, lo que yo tenía claro, clarísimo era que quería trabajar en la radio, me maté por hacerlo y lo conseguí. Y, luego, lo de llegar a ser guionista, fue una oferta que apareció de pronto, en momento en el que yo, casi, mejor estaba; apareció Pablo Motos y me dijo «¿te vienes conmigo a ‘El Club de la Comedia’ de guionista?» y dije: «yo no sé hacer esto y estoy muy bien donde estoy, y me da mucha pena irme de la radio, pero sentí que era la oportunidad de dar un giro y cambiar y que, a partir de ahora, el camino no estuviese tan trazado y tan claro.»

[Sobre su fichaje por el equipo de Pablo Motos] No me arrepentí porque, en mi vida, en mi trayectoria profesional ha sido muy importante, hemos creado un programa de radio de la nada, que lo creamos en una habitación, con folios, dibujando el quesito con las horas y, de esa cosa tan pequeña, nació un programa de radio y de ahí, nació un programa de tele, que ahora es un programa conocido, no sólo en España sino en el resto del mundo. Formar parte de ese equipo inicial es ser muy afortunada.

«[¿Cómo es Pablo Motos como jefe?] Es trabajar con un jefe exigente, que te pide mucho; y que siempre quiere hacer cosas nuevas, si tienes esas ganas de probar cosas y de retarte y de moverte y no aburrirte; es un buen jefe. Si lo que te gusta es sentarte y esperar a que la vida pase y aprender a hacer una cosa y no esforzarte por hacer nada más, buscate otro jefe, no es el adecuado. Bueno, es que él es muy exigente consigo mismo.»

[Anécdota de ‘El Hormiguero] Una que me pareció muy divertida fue un señor que nos dejó un Theremín, que es un instrumento muy especial de música. El señor tenía aquel instrumento como una cosa supercuidada, y tal. Y no sé en qué momento Pablo hizo una acción con Dani Martín de ‘El Canto del Loco’ y enredaron una loncha de jamón serrano en el instrumento. Entonces, aquel señor era como «Dios, mío, voy a matarlos, probablemente». Fue un accidente, pero el accidente no acabó ahí. Acabó en que, cuando salió el regidor corriendo, para devolverle el theremín, el theremín se cayó al suelo, entonces aquel señor… bueno el theremín se arregló, se mandó a Japón, todo correcto, el señor nos ha perdonado, espero.

«Pero son de esas situaciones en que dices «Dios mío, tierra trágame», ¿por qué ha pasado esto?. Pero que luego te ríes mucho porque, claro, cuánto más dura es la situación la risa nerviosa es más fuerte.»

[Sobre si la fama le incomoda] No quería dar la cara. Me gustaba mucho la intimidad que te da la radio. Poder hacer tu trabajo y al salir ser uno más y no tener como, esa imagen pública a la que te debes y que en algún momento es un poco, no te voy a decir, igual presión es una palabra muy fuerte, pero si que, de algún modo, llevas una mochila ahí. Y, además, yo soy tímida, soy tímida por naturaleza por lo cual la radio era perfecta, era como «qué bien, hablo y no me ven»; y luego mira, pues me he tenido que ver ahí dando la cara. Sorpresas te da la vida.

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Autor

Irene Perezagua

Ejecutiva de cuentas en Interprofit. Fue redactora de Periodista Digital entre 2011 y 2013

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