La periodista consiguió record de audiencia en el estreno de su programa en La Sexta

Ana Pastor triunfa con ‘Objetivo’ y la atacan desde la derecha y desde la izquierda

El 'artivista' Shangay Lily en Público y el exbanquero Mario Conde en Intereconomía TV cargan contra ella

Dice el viejo aforismo rural que en España no son la gula, la ira o la pereza los pecados capitales más extendidos. Ni siquiera la lascivia.

Lo que corroe el alma del español medio es la envidia y buena prueba es lo que esta pasando con Ana Pastor.

La periodista estrenó programa en La Sexta el pasado 2 de junio de 2013 arrasando en audiencia. ‘Objetivo‘ llegó a rozar un 15% de share al final de la emisión y dejó entre los millones de espectadores la sensación de que se había hecho un trabajo profesional, serio, sin contaminaciones partidistas y casi ejemplar.

Pero nunca lleve a gusto de todos y el lunes, apenas transcurridas 24 horas, la propia Ana Pastor filtraba que en el PSOE no había sentado nada bien el tratamiento que había dado la víspera al pringoso asunto del saqueó de millones en los EREs andaluces.

Como ese tipo de cabreos nunca llegan solos, la lista de indignados con el espacio continúa ampliándose.

Los dos últimos que se han sumado al grupo de agraviados son Mario Conde, desde ‘El gato al agua de Intereconomía, y Shangay Lily, ‘artivista‘ y firma habitual del izquierdista ‘Publico‘.

Shangay Lily saca un artículo titulado «Ana Pastor… de rebaños machistas», que no hay por donde cogerlo.

La pieza cae en la descalificación profesional y personal, acusándo a la periodista de haber realizado una «pirueta servilista» y de ser la «niña de los ojos del director de TVE Fran Llorente -y de parte de la progresía más blandita».

Es evidente que el autor ha oído campanas, pero no sabe dónde, porque Llorente nunca dirigió TVE, sino sus Servicios Informativos.

Shangay Lily acusa a Ana Pastor de predicar un «tercerposicionismo» y designada como «mercenaria del capital» citando a Twitter como fuente.

Su programa, según Shangay Lily, fue un «cántico a las bondades del aznarismo» y «embistió contra Elena Valenciano», «echándole un capote machista» a Alberto Ruiz-Gallardón.

Valenciano, por cierto, recibe grandes elogios del autor, por ser «una defensora (con datos) de los derechos de la mujer que tantas décadas ha costado conseguir».

Casi tantos como descalificaciones Pastor, a la que acusa de «agradar al amo corporativo» y a la que manda una sentencia lapidaria: «Nos vendes que ser una esclava agradecida es ser objetiva».

«¿Cómo no se te cae la cara de vergüenza de atacar a una activista que ha luchado sin concesiones por la igualdad, que sigue luchando, como Elena Valenciano, y defender a un misógino como Gallardón que nos quiere llevar al puro franquismo?».

 «Un dato que no analizaste fue: ¿cuánto te pagan?… desde hace mucho».

Ana Pastor, que ha toreado bichos más fieros que el progre Shangay Lily, se ha tomado con calma el duro ataque.

Se limita a decir desde su cuenta  de Twitter que «sobran los ataques personales; lo demás respetable».

Y remata irónica:

«A ver cómo le explico yo a mi hijo que desde el domingo he pasado a ser fascista».

 

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