El periodista de ABC le describe como un tertuliano "trilero"

Jaime González hace leña de Carmona: «Si se deja teledirigir por el PSOE es porque a veces le resulta más fácil hablar por boca de ganso»

"Al fin y al cabo, lo importante es mover los vasos muy deprisa para que la audiencia no distinga la verdad de la mentira"

Una grabación a traición le ha costado un disgusto al socialista madrileño y tertuliano Antonio Miguel Carmona. Ante militantes socialistas de la Agrupación de Chamberí, Carmona ha presumido de «meter gente en los medios de comunicación» igual que su jefe, Tomás Gómez, y confiesa que en las tertulias de televisión está «teledirigido».

«Sin que nadie me grabe», confía al auditorio cómo se presentó en El gran debate que Telecinco dedicó al fraude de los ERE de Andalucía. «Me mandó el partido», reconoce, y, una vez en plató, el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, «me mandaba whatsapp (mensajes por teléfono) todo el tiempo».

Jaime González, jefe de Opinión de ABC y rival dialéctico de Carmona en los platós, aprovecha la pillada para darle un buen viaje al socialista en el huecograbado del diario de Vocento. Le reconoce como ‘un tertuliano de recursos’ pero con dotes de ‘trilero’:’

Antonio Miguel Carmona es un tertuliano de recursos, porque cuando se sabe vencido te saca un papelito o escenifica el «desierto económico de España» con tres vasos de agua: uno que le sirve de jarra, otro medio lleno (para ilustrar el Gobierno del PSOE) y otro totalmente vacío (el Gobierno del PP) que muestra a la cámara como si fuera un trilero. Aún recuerdo el trasiego de vasos con el que adornó una de sus más movidas intervenciones. Sentado enfrente, yo seguía el corrimiento de vasos -de aquí para allá, de allá para acá, y así durante un rato- como quien persigue el rastro de la bola en un partido de tenis.

Trataba de demostrar que la gestión de Zapatero no había sido tan mala y que Rajoy había dilapidado en meses el pequeño granero que recibió en herencia. Hasta que, ante el riesgo inminente de tortícolis, pegué un salto e interrumpí sus juegos malabares con una frase que Carmona recordará: «No te esfuerces, Antonio; para resumir España te sobra un vaso; con dos tenemos suficientes». Y cogí un vaso lleno de agua (la España que recibió Zapatero) y lo mostré después vacío (la España que dejó Zapatero) como respuesta a su prodigioso ejercicio de prestidigitación.

Si Carmona se deja «teledirigir» por el PSOE no es por falta de discurso, sino porque a veces le resulta más fácil hablar por boca de ganso. Al fin y al cabo, lo importante es mover los vasos muy deprisa para que la audiencia no distinga la verdad de la mentira. Para defender lo imposible no necesita que Griñán lo «whatsappee», porque Carmona podría perfectamente apagar el móvil y explicarnos el caso de los ERE -el mayor escándalo de corrupción de la historia de España- con tres vasos: Griñán, Guerrero y Lanzas. Aunque se pusiera perdido de agua y saliera empapado del debate. Con Tomás Gómez lo tiene más difícil: no hay cristalería que resista.

 

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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