[VIDEO] Ni siquiera le dejaron recoger sus cosas

El guardaespaldas impide a Pedrerol entrar a Intereconomía: «Esto es propiedad privada»

El equipo de Punto Pelota dejó los estudios Veralia anímicamente destrozados y entre lágrimas pero con la cabeza bien alta

Seis años yendo día tras día a Intereconomía para que de buenas a primeras un ‘esbirro‘ de Julio Ariza te espere en la puerta de la calle y te diga que no puedes entrar, que aquello «es una propiedad privada».

Así han despachado en el canal del toro a Josep Pedrerol, el responsable de Punto Pelota y al que, junto con su gente, han sido echados a patadas pese a deberles a la mayoría de ellos varias nóminas.

La lealtad del periodista hacia el presidente de Intereconomía ha sido pagada por Julio Ariza con una puñalada trapera por toda la espalda.

La escena era dantesca, con policías locales de Pozuelo de Alarcón siendo testigos de la escena y levantando acta de un atropello laboral.

Periodista Digital pudo ver como Pedrerol y su equipo dejaban sobre las 8:30 horas del 5 de diciembre de 2013 los estudios Veralia de Ciudad de la Imagen anímicamente destrozados y entre lágrimas.

Una vez cristalizado el despido, Pedrerol iba despidiéndose entrañablemente de todos aquellos que habían trabajado codo con codo con él y casi mascullando entre dientes que «así se conoce a las personas» (en clara referencia a la actitud de la empresa).

Empleados de Pedrerol y colaboradores a duras penas podían contener las lágrimas, aunque en algunos casos, como el de Siro López, aún sacaba fuerzas de flaqueza para responder con cierta sorna, cuando le preguntaban que ahora qué iba hacer, que «ahora quemaremos el chiringuito».

Ya en plena calle, varios trabajadores y algunos seguidores del programa aplaudían a Pedrerol y decían a gritos que «Punto Pelota sin Pedrerol no vale». Irene Junquera, redactora de Punto Pelota y encargada de leer los mensajes de los televidentes, no podía reprimir las lágrimas a pesar de que intentaba ser consolada por su jefe y otros compañeros del equipo.

Las reacciones de los trabajadores iban desde las más cerebrales: «No podrán con Punto Pelota» a expresiones de más grueso calado como que «Esto es una vergüenza, una desfachatez, seis años partiéndonos la cara y el culo para que nos paguen así, son unos caraduras, son unos ladrones, esto ha sido un navajazo».

Y para rematar, mientras Pedrerol se despedía de su gente, entraba tapado con una bufanda, como queriendo no ser visto, su sustituto, Carlos García Hirschfeld, al que le esperaba un duro ‘marrón’ que solventó con grandes dosis de esperpento.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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