DIMITE AL NO LOGRAR LA FINANCIACIÓN DEL GOBIERNO

González Echenique tira la toalla al no poder sacar adelante las cuentas de RTVE

Perdió su guerra con Cristóbal Montoro y Soraya le quitó su apoyo

González Echenique tira la toalla al no poder sacar adelante las cuentas de RTVE
Leopoldo González-Echenique.

Leopoldo González-Echenique tira la toalla. Se va tras perder el último pulso echado a su archienemigo Cristóbal Montoro. Incapaz de gestionar la sobredimensionada RTVE con menos dinero, el abogado del Estado deja su sillón tras serle negada una inyección de 130 millones de euros, tal y como adelantó el pasado 23 de septiembre de 2014 Periodista Digital –González-Echenique se plantea dimitir si no recibe los 130 millones prometidos-.

El abogado del Estado puso un pie en Prado del Rey con la vitola de buen gestor. Era un desconocido para el mundo de las productoras de la televisión pero Moncloa no buscaba un Ted Turner sino alguien que supiera cuadrar números. Y le vicepresidenta lo encontró en su entorno de amigos guay: «Lluvia fina. No quiero follones con los sindicatos ni que digan que TVE es la televisión del PP», le encomendó Soraya.

El presidente de la Corporación tardó poco tiempo en lucir las ínfulas del poder: «Tuve apoyo de 192 diputados. Fui elegido por consenso, no por el PP. He logrado la TV neutral que prometí», repetía ufano mirándose al espejo.

‘Neutral’ en el lenguaje de Echenique es una TVE que no huela a PP. Por esa razón la primera sorpresa que se llevaron en Génova fue ver cómo la nueva dirección mandaba a galeras a los periodistas de su cuerda. «Tratan mejor a los del PSOE que a los nuestros», lamentaban en el búnker del PP.

Al poco tiempo Echenique logró su primera gran victoria: evitar el ERE en la Corporación. Tras meses de dura negociación con los sindicatos, la plantilla de RTVE dio su visto bueno al nuevo convenio colectivo que garantizaba el mantenimiento del empleo durante dos años y un ahorro de costes de 28,5 millones de euros para la Corporación.

Su oscura alianza con el hombre fuerte del PSOE en TVE, Miguel Ángel Sacaluga, y UGT fueron la clave para sellar el acuerdo. Su estrategia de jugar a empatar, pactar lo que haga falta y mantenerse a flote repartía dividendos.

PROBLEMAS DE AUDIENCIA Y CAÍDA DE CORRALES

Pero Echenique, que no tiene un pelo de tonto, se dio cuenta rápidamente que tenía dos problemas: el primero tenía que ver con las audiencias y el segundo con la financiación.

Las dilaciones del PP en tomar el control de la cadena estatal le permitieron a Atresmedia birlarle ‘Amar en tiempos en revueltos’ y dejarle un boquete en la parrilla que le ha supuesto «tres cuartas partes» de los espectadores que ha perdido La 1 en un año.

El elegido para reflotar las audiencias fue Ignacio Corrales. Lo intentó todo: reposiciones de ficciones ya emitidas, la fallida ‘Gran reserva, el origen’ y el ‘Entre todos’ de Toñi Moreno.

«El arrastre de ‘Amar’ era muy importante. La audiencia se ha ido a contenidos de otras cadenas y eso tiene un efecto importante en la audiencia de los informativos», fue la explicación que dio Echenique a la caída de las audiencias.

Cuando asumió Corrales su cargo La 1 contaba con una audiencia del 11,5% de cuota de pantalla. Durante su mandato cayó dos puntos hasta 9,5%.

Experimentos fallidos como ‘Generación rock’, ‘Letris’, ‘Uno de los nuestros’ o las repescas de ‘España directo’ y ‘Mira quién baila’ demostraron que no estaba a la altura y acabó abandonando su cargo en junio de 2014. Echenique se tambaleaba.

CAJA CHICA

A la pérdida de audiencias, se sumó la pérdida de ingresos. RTVE cayó en números rojos. Echenique pidió el dinero a la SEPI, pero este organismo, dependiente del Ministerio de Hacienda, le dio la espalda.

Echenique confiaba en que la todopoderosa vicepresidente le echaría un cable para contar con nuevos recursos para comprar contenidos y plantar batalla así a Montoro. Pero esa batalla también la perdió. Solo y abandonado por su valedora, ha tenido que marcharse.

La salida de Echenique pilló al Gobierno de Rajoy achicando agua tras el roto de Gallardón.  «Yo he obtenido mayoría absoluta con la televisión en contra», se jactaba el presidente en 2011. Pero con el PP cayendo a plomo en las encuestas, toca revisar las viejas recetas del marianismo.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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