CON ELECCIONES A LA VISTA

El PP se busca la ruina política en RTVE por dejarla en malas manos

Los populares tiemblan con la tardía destitución de Echenique -llega al menos con un año de retraso-, porque el desaguisado es mayor de lo que parece

El PP se busca la ruina política en RTVE por dejarla en malas manos
Leopoldo González-Echenique y Mariano Rajoy.

Había una vez un circo. Así puede resumirse la RTVE del Partido Popular, que ni los populares -y mucho menos sus votantes- han sentido como suya en estos casi tres años de legislatura.

La marcha de su presidente, Leopoldo González Echenique, tarde, mal y nunca a ocho meses de las elecciones municipales y autonómicas es la constatación de un fracaso que empezó a fraguarse el mismo día en que Soraya Sáenz de Santamaría convenció a Mariano Rajoy de que debía apostar por este abogado del Estado.

Entonces no pocos en el PP torcieron el gesto al ver el bajísimo perfil por el que, tal vez pecando del exceso de confianza que da una mayoría absoluta, se había decantado el presidente del Gobierno para pilotar RTVE. Cuando lo que su partido quería era una especie de Miguel Ángel Sacaluga pero a la inversa. Un killer.

«Tiene buena planta, mide algo más de 1.80 y es aseadito», me respondió por aquel entonces con sorna un alto cargo del Ministerio de Hacienda -del que depende RTVE- cuando le pedí referencias sobre el desconocido Echenique.

Y sí, buena planta tenía, pero ningunas dotes de mando y muy poquita personalidad para reflotar una radiotelevisión pública ahogada por las deudas y sobredimensionada como ninguna otra empresa pública.

«Su problema es que ha querido quedar bien con todo el mundo, y no se puede», resumía este miércoles un dirigente popular que conoce al dedillo RTVE en alusión al papel que han jugado en su dimisión los sindicatos y la implacable calculadora de Cristóbal Montoro.

Hizo mal el PP en esperar hasta junio de 2012 (siete meses después de ganar las elecciones) para meter mano a RTVE, permitiendo que a Fran Llorente y sus chicos les diera tiempo a dejar Prado del Rey sembrado de minas, como se demostró después con los problemas que le pusieron a Echenique para sacar adelante el nuevo convenio laboral.

Pero hizo peor dejando que éste nombrara como director de Informativos a un periodista -Julio Somoano- con muchos complejos (Llorente no tuvo tantos remilgos en tiempos de Zapatero), poco criterio y ninguna cintura. A juzgar por los datos de audiencia, ni los votantes del PP ven sus telediarios.

En el Partido Popular se llevan las manos a la cabeza con la tardía destitución de Echenique -llega al menos con un año de retraso-, porque el desaguisado es mayor de lo que parece. Justo ahora que lo que más necesita el partido son soldados que den un paso al frente.

Para empezar, el trámite parlamentario retrasará el nombramiento del nuevo presidente hasta finales de octubre en el mejor de los casos. Salvo que al PSOE de Pedro Sánchez le diera de repente por votar a la primera en favor del candidato que proponga el Gobierno, lo que parece bastante improbable.

En segundo lugar, a Rajoy no le será fácil encontrar a alguien dispuesto a meterse en el avispero de RTVE a sabiendas de que le van a poner la cara como un cromo. Porque no nos engañemos: su cometido principal será aplicar un ERE sobre la mitad de los trabajadores.

Y, por último y más importante. A pesar de que el PP decidió en su día prescindir de los sindicatos en el Consejo de RTVE (no era ése su sitio, dijeron), estos siguen teniendo mucho poder, al estilo de los de Telemadrid. Así que el PP se enfrentará a protestas y todo tipo de medidas de presión en año electoral, y con la oposición azuzando el fuego. Lo que les faltaba a los inquietos barones regionales.

Es difícil jugar peor las cartas llevando tan buena mano.

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