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La bacanal de Cintora, ‘desvaríos Podemitas’ y las ‘alucinaciones’ de Colau

El presentador de "Las Mañanas de Cuatro" ha vuelto a levantar ampollas a cuenta de la crisis del ébola

Este jueves, 9 de octubre de 2014, la crisis del ébola en España inunda como un tsunami las portadas de los medios de comunicación y, cómo no, las columnas de opinión de los digitales. Y es que ya se sabe que un tema importa mediáticamente cuanto más cerca nos toca… y el ébola ya está aquí.

Ya lo dice Ramón Lobo en Infolibre con algo de tristeza:

«Cuando no afecta a blancos, los que pagan el precio de las medicinas, las farmacéuticas suelen estar menos interesadas en dar soluciones. Ahora que la pandemia llega a Europa y EEUU, el negocio puede estar asegurado… Así seguirán las cosas, que la salud es para quien la puede pagar».

Antonio Casado vuelve a hacer un llamamiento a la cordura entre tanto alarmismo desde El Confidencial:

«Lo normal es que la histeria de las últimas horas vaya dando paso a la racionalidad, el sentido común y la confianza. Confianza en los profesionales de la Sanidad, se entiende. No en sus responsables políticos, cuyos primeros pasos en la gestión de la crisis han sido para olvidar. Mejor los últimos, que desvían el protagonismo hacia los profesionales. Es razonable que Sánchez no quiera potenciar el miedo de la gente, que es un virus infinitamente más contagioso que el ébola. Me parece bien que no quiera convertir la crisis en arma arrojadiza por apremiantes intereses de partido. Pero de ninguna manera eso puede interpretarse o formularse como un intento de despolitizar el caso. Claro que hay implicaciones, trastienda y fondo de carácter político. Como políticas son las responsabilidades contraídas antes y después de haber importado el virus del ébola con la discutida repatriación de los dos religiosos fallecidos en la capital de España».

Sin embargo, a vueltas con la repatriación de españoles, Cristina Losada aporta una visión diferente desde Libertad Digital ¿Qué pasaría si no se repatriara a los ciudadanos occidentales?:

«El problema que no se acaba de entender, y a cuya comprensión no contribuye el Gobierno, es que la batalla contra el ébola en África es también la batalla contra la extensión del ébola a otras zonas del mundo y muy en especial a la nuestra. Proteger a Europa del ébola empieza por proteger a los africanos. Ante la falta de sistemas sanitarios mínimamente consolidados en los tres países más afectados, la presencia de médicos, enfermeros y cooperantes de otros países resulta imprescindible. Los profesionales sanitarios occidentales que están allí y sus colegas africanos son nuestra primera línea de defensa. Entonces, ¿qué vamos a hacer si tienen la desgracia de infectarse? ¿Dejarlos tirados? ¿Dejarlos en unas condiciones que les privan prácticamente de toda posibilidad de curarse? Si esta es la actitud ante los que se juegan la vida para evitar la extensión de una epidemia, apaga y vámonos».

En este punto es crucial la buena información y comunicación con los ciudadanos y esto no se ha dado del todo.

A juicio de Javier Fumero en El Confidencial Digital se ha cometido varios patinazos informativos en la crisis del ébola:

«En el caso que nos ocupa, una auxiliar de enfermería ha sido contagiada en Madrid por el virus del ébola. Ella y sólo ella es la enferma. Existen muy pocas posibilidades de que haya algún infectado más. No es nada probable que se convierta en una pandemia. Son hechos prácticamente incontestables, tesis argumentadas estos días por científicos probados. Quizás por eso, la reacción del Ministerio de Sanidad se ha basado en esta fría realidad y ha cometido un primer error: no ha tenido en cuenta la percepción de la ciudadanía. Los españoles creen ahora que hay riesgo de contagio y que ha habido comportamientos negligentes. Están convencidos de ello, sin apenas datos, de forma un tanto atolondrada… pero esa idea ha calado. La respuesta ante esta circunstancia no puede ser, como deslizaron ayer Rajoy y Mato: «dejen trabajar a los expertos». No. Usted explique de una vez por todas qué ha sucedido y por qué. Baje al detalle y añada también si puede suceder nuevamente, qué remedios se han tomado. Dé respuesta a los temores y expectativas de la gente».

Claro que los medios tampoco están acertando todo el rato con sus estrategias, clama Carmelo Jordá en Libertad Digital entonando el mea culpa y señalando con el dedo algunos programas concretos:

«Dentro de una bacanal de titulares disparatados, fotos «de las redes sociales» en las portadas cuyo interés informativo es cero y que suponen una pavorosa intromisión en la intimidad de la enferma, noticias «por confirmar» y disparates varios, la palma se la ha llevado sin duda la entrevista que Jesús Cintora ha realizado en directo a la enfermera Teresa. No niego que entrevistar a quien es el centro de la actualidad desde el lunes tenga interés periodístico, pero cuando te das cuenta de que la persona con la que hablas tiene serias dificultades para vocalizar y está evidentemente afectada, ya sea por la propia enfermedad, ya por la medicación; cuando esa mujer gravemente enferma te dice que no puede seguir y tú insistes e insistes con la esperanza de que la versión final cuadre con lo que te interesa políticamente… Eso no es periodismo, eso es hacer oposiciones al puesto de ministro de la Verdad del futuro Gobierno de Podemos. La única duda que me queda es si estos medios son lo que se merece esta sociedad o hemos tenido una tremenda mala suerte. Quiero pensar lo segundo, pero la verdad es que todo apunta a lo primero».

Sea como fuere, lo primero es lo primero, según Antonio Pérez Henares en Periodista Digital:

«Lo primero, y en eso está de acuerdo hasta Pedro Sánchez-un aplauso a su sensatez en contraste con los desvaríos Podemitas y las alucinaciones Colau -es combatir al Ebola, afrontarlo sanitariamente y volverlo a extirpar de España donde ciertamente hemos acabado por «importarlo». Habrá que poner todo y lo mejor para evitar que el desastre alcance proporciones de catástrofe en todos los aspectos. El primero, sin duda, el de la salud pero luego hasta el turismo que ayer ya tenía también alguna décima de fiebre. Lo esencial, pues, es salvar la vida de la auxiliar de enfermería contagiada, controlar la enfermedad, aislarla, esperar que no se produzcan más casos y poder decir a los españoles y al mundo que ha quedado totalmente erradicada».

Por su parte, Pablo Sebastián añade en República.com:

«En medio del ruido mediático que provocan los últimos y graves acontecimientos de este país, desde el nuevo contagio del ébola, al desafío catalán y los escándalos de la corrupción -y ahí incluido el show de las tarjetas negras de Caja Madrid-, resulta muy difícil separar el grano de la paja, o no caer en la tentación de la cacería mediática, en las tertulias ruidosas y de ciertos los partidos desbocados -pidiendo la desobediencia de la ley, o dimisiones a granel y poniendo querellas por doquier-, por más que en todo ello queramos la verdad. Como esperamos, sin griterío, que quienes han cometido errores o practicado abusos asuman responsabilidades políticas o paguen sus presuntos delitos ante la Justicia. Puede que haya habido errores pero nunca mala fe, y creemos que las decisiones y las medidas que los políticos y autoridades sanitarias y médicas adoptaron en este proceso han sido las mejores a su alcance. Entonces, y a la espera de que se aclare todo de una vez, lo que tampoco se puede hacer en cuestión de horas, ¿a cuento de qué las quejas y alaridos pidiendo dimisiones por doquier cuando no se sabe lo que ha pasado o cuando se empiezan a conocer datos llamativos que señalan a la enfermera como primera causa del error? En definitiva, un poco de calma, claridad, transparencia, información y reflexión porque este país se nos va -y se les escapa a los políticos- de las manos con suma facilidad. Y un consejo: no basta ser una buena y valiente enfermera para colaborar en los casos de ébola, además esa persona debe tener una buena preparación psicológica y altas dosis de prudencia y de responsabilidad».

Encontrar personal, no obstante, parece que cada vez va a ser más difícil, según publica Iván Gil en El Confidencial:

«Porque el miedo y la confusión ante la falta de formación y de protocolos de actuación para tratar con las medidas de seguridad oportunas a los pacientes ingresados por ébola están provocando la deserción de un elevado número de trabajadores del hospital Carlos III. Los responsables de recursos humanos del centro hospitalario se vieron obligados a cursar una petición urgente a la Consejería de Sanidad para pedir un aumento del personal, que recibió el visto bueno. Previsiblemente, las bajas serán cubiertas mediante el traslado de personal de otros centros, una práctica que ya se estaba realizando pero que afectaba a un número muy reducido de trabajadores».

NOTA.- este artículo se publicó originalmente en El Semanal Digital.

 

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