Lo cuenta en ABC: "Sonó el teléfono a las 3 de la mañana. Si no colaboraba asesinarían a mi familia"

Melchor Miralles sufre un intento de secuestro en México, donde grababa un documental

"Han logrado que hayamos perdido la confianza. En México no nos fiamos de nadie"

Melchor Miralles sufre un intento de secuestro en México, donde grababa un documental
Melchor Miralles.

El periodista Melchor Miralles ha sufrido un intento de secuestro en México, en donde se encontraba grabando un documental en Tapachula sobre los migrantes que tratan de alcanzar los Estados Unidos encaramados a ‘La Bestia’, como coloquialmente se conoce el tren de la muerte. Fruto de este incidente, Miralles y su equipo se han visto obligados a abandonar el país azteca precipitadamente sin finalizar su trabajo.

Así ha relatado este intento de rapto Miralles en el diario ABC, en donde es columnista–Melchor Miralles: «Me están secuestrando»–:

Si a las tres de la madrugada suena la puerta, en México nunca es el lechero. Lo he comprobado junto al equipo de Cuerdos de Atar con el que estaba hospedado en el modesto hotel La Casa Rosada de Tapachula (Chiapas). Lo que sonó en la madrugada del pasado sábado fue el teléfono de mi habitación, y no era el lechero, no, era un tipo que se presentó como el responsable del cártel «que controla este Estado» de Chiapas. «Aquí no mandan la Policía, ni el Ejército, mando yo», me dijo antes de evidenciar que tenía mis datos personales.

Si no colaboraba me matarían y asesinarían a mi familia: «puede morir mucha más gente»

A raiz de esa llamada, Miralles cuenta como su interlocutor le conminó a salir a la calle y subirse al coche. Al parecer, aparte del dinero, alguien quería impedir que siguieran rodando su documental sobre La Bestia:

El secuestrador insistía en que no encendiera la luz. Yo sabía que desde la calle se veía la ventana de mi habitación, así que obedecí. La habitación estaba oscura como la noche estaba ciega de luna. Tras diez minutos de conversación logré alcanzar mi móvil, enchufado sobre la mesilla del otro lado de la cama. Quizá en ese instante salvamos nuestras vidas. Marqué cinco veces sin respuesta. Eran las 3.46. A la sexta, ya a las 3.50, descolgó Itsaso. «Me están secuestrando», susurré.

El tipo me hizo algunas preguntas sobre el documental. Respondí con evasivas. Quiso saber si estaba yo armado y me explicó que el coche me llevaría a comprar un móvil con tarjeta mexicana, recargar además otros dos números. Debía entregarles mi dinero y debía llevar las tarjetas de crédito. Mi obsesión era alargar la conversación.

Según su relato, el periodista, una vez avisados sus compañeros de rodaje, se centró en ganar tiempo ya que la Policía estaría de camino:

«Si enciendes la luz entramos, hay balasera y mueres tú y mucha más gente». Juegan con el miedo. Una llamada como esta acojona. Si yo hubiera estado solo, mi reacción habría sido diferente. Me pide el número de mi móvil español. Le advierto que no va a funcionar porque está apagado y además mi contrato no incluye llamadas al o desde el extranjero. Insiste en que se lo de: «voy a marcar a ver si suena». Me la juego. Le doy un número que no es el mío, alterando una de las cifras, y rezo porque nadie en España responda a esa llamada. No suena nada. Finalmente, alterado, me ordena que me vista: «y abrígate».

Le explico que tengo la ropa en el baño. Me dice que deje reposar el teléfono sobre la cama pero que no lo tape con la almohada. Lo tapo con la almohada y desde el baño, sin vestirme, hablo con Itsaso y Noemí. Treinta segundos. Me dicen que aguante como sea 5 minutos más, que nuestro contacto mexicano está llegando con la Policía

Finalmente llegó la Policía, que les acabó por escoltar camino del aeropuerto:

Este intento de secuestro se ha cargado nuestro documental. Los agentes españoles que nos han ayudado nos aconsejan salir de México. Los mexicanos amigos, también: «No era un secuestro virtual o secuestro exprés para pillar unos dólares», me dicen. «Iban a por ti, a por vosotros, porque no querían que acabarais vuestro trabajo». Y lo han conseguido. Pero no solo eso. Han logrado que hayamos perdido la confianza. En México no nos fiamos de nadie.

 

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Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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