A propósito de los 'periodistas-masajista' y sus ataques a Sergio Martín, conductor de 24Horas de TVE

Lectura recomendada para periodistas-masajistas españoles: Así entrevista la BBC a los políticos

¿Imagina alguien los chillidos de histeria que estaríamos escuchando si Sergio Martín le hubiera repetido a Pablo Iglesias tres veces la pregunta sobre la beca-black de Errejón?

Escribía  el pasado 6 de diciembre de 2014, —Pablo Iglesias, la ‘troupe’ de Podemos, 24Horas de TVE, sindicatos, Twitter y periodistas que confunden la entrevista con el masaje— a la vista de muchas de las reacciones que estaba provocando la entrevista que la víspera se había hecho a Pablo Iglesias en 24 Horas de TVE, que hacía tiempo que no reparaba en la cantidad de majaderos que figuran, operan y cobran en España como periodistas:

«No tendría que ser necesario, pero creo sinceramente que hay que volver a recordar a la profesión que no es lo mismo la entrevista que el masaje».

Tras dar un repaso a los los paniaguados de UGT, que inmersos como estan en el masivo latrocinio de los EREs andaluces y los cursos de formación, obvian todo eso y olvidan la libertad de prensa para exigir la destitución inmediata del joven profesional de TVE que entrevistó al líder de Podemos, dediqué un par de líneas al Consejo de Informativos de TV, donde ejerce de vicepresidente Xabier Fortes, predecesor de Martin en 24Horas.

Y sin molestarme siquiera en reseñar con detalle las sonrojantes sandeces lanzadas al aire por gente como Esther Palomera, Pablo Sebastian, Nacho Escolar, Máximo Pradera, Jaime Olmo, Elisa Beni, Jorge Javier Vázquez y muchos otros, citaba en defensa de Sergio Martín un viejo lema periodístico: «Llevar algo de alivio al débil y cierta intranquilidad al poderoso».

Independientemente de quién sea el poderoso, como deja patente la sacrosanta BBC, que tantas veces citan como ejemplo los mismos que llevan casi una semana mesándose los cabellos y sollozando como plañideras porque Sergio Martín tuvo la osadía de preguntar a Pablo Iglesias por ETA.

Para quien no lo viera en su momento, incluida la ex ministra socialista María Antonia Trujillo que despotrica desatada sobre la entrevista tras confesar que no ve televisión pública, quizá venga bien recordar que a mitad del programa y tras dejar hablar largo y tendido a Iglesias de lo que quiso, el presentador colocó sobre el tapete el siempre espinoso asunto de ETA, sobre el que el líder de Podemos y sus principales ayudantes tienen mucha hemeroteca y abundante declaración en Youtube.

Sergio Martín, con el telón de fondo de la puesta en libertad del asesino Santi Potros y recordando que Pablo Iglesias ha dicho más de una vez que está a favor de que salgan de la carcel los terroristas de ETA, comentó educadamente al eurodiputado de la coleta:

«Hemos visto a Pablo Iglesias defender la salida de los presos de ETA de las cárceles. Esta semana está usted de enhorabuena, entonces…».

Aludía el presentador a la polémica excarcelación de presos etarras que se está produciendo estos últimos días, merced a las divergencias de criterio de jueces de la Audiencia Nacional y a una normativata europea que no es de obligado cumplimiento en España.

Consciente de lo que le pueden costar en votos sus veleidades con los filoetarras y sus excesos verbales en las herrikotabernas, Pablo Iglesias se envaró y su gesto confuso unido a su falta de explicaciones razonables, ha servido a todos los que ven el periodismo como masaje, para lanzarse a degüello contra un buen profesional.

Pues para todos los aspirantes a censor y socios de la nueva inquisición periodística que va tomando cuerpo al calor de las encuestas que dan a Podemos más de un 20% en intención de voto, hemos recogido un ejemplo de lo que ocurre en otras latitudes, que habitualmente se presentan como ejemplo a seguir.

El protagonista es Jeremy Paxman Dickson, periodista que desde 1972 hasta el pasado junio trabajó en la BBC, donde se labró una sólida reputación por su estilo de entrevistador directo y abrasivo, particularmente al interrogar a políticos.

Sus apariciones semanales, en el programa de la BBC Two Newsnight, desataron a menudo criticas de los políticos que le acusaban de ser agresivo e intimidante y siempre recibieron el aplauso de los colegas periodistas, tanto dentro como fuera de la televisión pública británica.

Decía el veterano Paxman:

«Cuando un político intenta evadir una pregunta, se la repito tantas veces como haga falta hasta que consigo una respuesta o queda meridianamente claro para el espectador que no quiere responder. No es cuestión de ser maleducado, sino de plantear de forma clara y directa las preguntas que los ciudadanos se hacen».

Como ejemplo de lo que predicaba, se cita siempre su última confrontación televisiva con Chloe Smith, la Secretaria de Estado de Hacienda, que Paxman concluyó preguntando: ¿Se ha planteado alguna vez que quizás usted es una incompetente?

Nadie en la BBC, ni siquiera en su Consejo de Informativos, nadie en las demás cadenas de televisión, ni siquiera los tertulianos de las privadas, y nadie en los periodiscos británicos, ni en la derecha ni en la izquierda, ni en los tabloides o los sábana, cargó contra Paxman.

¿Imagina alguien los chillidos de histeria que estaríamos escuchando si Sergio Martín le hubiera repetido a Pablo Iglesias tres veces la pregunta sobre la beca-black de Iñigo Errejon, su segundo?

¿O lo que dirían si cuando el líder de Podemos esquivó la pregunta sobre la liberación del asesino Santi Potros, el presentador de 24 Horas hubiera recordado alguno d elos vídeos en que Iglesias alaba la perspicacia de ETA o califica la Constitución Española de ‘papelito‘?

¿O lo que gritarían los periodistas-masajistas si en lugar de dar por bueno su NO, cuando le preguntó si había cobrado en negro, le hubiera recordado un par de veces que lleva diez años recibiendo dinero a espuertas de la Venezuela chavista que matan misses universos y tortura estudiantes y siendo financiaciado por los mismos ayatolás que ahorcan homosexuales en las gruas y lapidan a las adúlteras?

¿O si le hubiera soltado un par de veces que clama contra los que no pagan impuestos, mientras camufla su productora como una ONG para no liquidar impuesto de sociedades y estuvo mucho tiempo cobrando comisiones de tapadillo, para no pagar IVA?

No hay que ser muy perspicaz, para concluir que a estas alturas estaríamos sufriendo en España una reedición del Diluvio Universal.

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