DESDE MI VALLE

El PP se pone las pilas y encuentra a su Pablo mediático

Las tertulias se han convertido para los políticos en un trampolín importante, como bien han demostrado Antonio Miguel Carmona, Irene Lozano, Tania Sánchez o el pack completo de Podemos

El PP se pone las pilas y encuentra a su Pablo mediático
Tania Sánchez (IU) y Pablo Casado (PP). PD

Se acabaron los tiempos en los que los políticos se limitaban a sus ruedas de prensa, a los comunicados oficiales, a los discursos de campaña y a un puñado de declaraciones salpicadas de vez en cuando por una entrevista. Ahora tienen que salir al ring de igual a igual con los opinadores profesionales y eso requiere una habilidad añadida que suma o resta puntos dentro del partido y votos fuera de él.

De ahí que los partidos, que empezaron enviando a la tertulias al primero que estuviera por allí y no tuviera otra cosa que hacer, se preocupen ahora de elegir muy bien en quién delegan la responsabilidad de batirse el cobre en los platós de televisión.

Ya no vale cualquiera. Los contrincantes van preparados, han dado clases de comunicación, tiran de hemeroteca con una facilidad pasmosa gracias a Internet, saben lo que es un titular y recurren al ideario sin mirar el papel. Saben que se han convertido en la correa de transmisión más efectiva entre los partidos y la gente de la calle, y que de su manera de argumentar va a depender la credibilidad del mensaje.

Uno de los pocos grandes aciertos que ha tenido el PP en este sentido – ya se sabe que en comunicación los populares suelen ir un metro por detrás- ha sido el nuevo flamante portavoz del comité electoral. Pablo Casado argumenta bien, pelea con educación y sin complejos, tiene las ideas muy claras, sabe de lo que habla y además da esa imagen de juventud y de renovación que tanto necesita el Partido Popular para dar la réplica a los que han conseguido hacer de la biología una virtud.

No se trata tanto de renovación ideológica como de trasmitir la idea de que hay gente nueva dispuesta a apostar por unas siglas determinadas. El discurso de Alberto Garzón no se diferencia, salvo en matices, del de Julio Anguita y Pedro Sánchez apenas discrepa de lo que tradicionalmente ha defendido el PSOE – y cuando lo hace, se le echa encima hasta el conserje de Ferraz- pero ellos son, de cara a los electores, la constatación de que en sus partidos hay brotes verdes y, en definitiva, futuro.

En el Partido Popular, donde la experiencia sigue siendo un grado, y el estereotipo, al contrario de lo que ocurre con la izquierda, un handicap notable, necesitan gente como Casado que hable de tú a tú y en el mismo leguaje con esta nueva oleada de políticos/tertulianos sin que parezca que le han disfrazado de moderno quitándole la corbata ni que comparte peluquero con el pequeño Nicolás.

Desconozco si a partir de ahora sus nuevas obligaciones como portavoz electoral le van a retirar de las asambleas públicas en las que se han convertido los debates, pero si esto sucediera, el PP habrá perdido, casi al minuto de encontrarlo, su mejor baza mediática.

No sé cuántos más habrá con su perfil en la cantera del PP, pero si yo fuera Rajoy empezaría a buscarlos y a darles cancha. Los idearios están muy bien, pero para vender el envase es fundamental. Y si además dentro tiene sustancia, perfecto.

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