El Tribunal Supremo confirma la pena para Mila Ximénez, Belén Esteban y Kiko Matamoros

Condenan a los de ‘Telecinco’ a pagar 120.000 euros a Carmen Lomana por los insultos que le propinaron en ‘Sálvame’

Si la cadena no asume el 'palo', los tres tendrán que apoquinar por haber causado a la millonaria 'daños morales' en dos programas

Condenan a los de 'Telecinco' a pagar 120.000 euros a Carmen Lomana por los insultos que le propinaron en 'Sálvame'
Carmen Lomana. PD

Entre las lindezas que le dedicaron están "sinvergüenza, analfabeta, payasa, imbécil, estafadora y cateta"

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a los tertulianos televisivos Mila Ximénez, Belén Esteban y Kiko Matamoros por insultar gravemente a Carmen Lomana en dos programas de televisión.

Los tres condenados tendrán que pagar una indemnización total de 120.000 euros por daños morales.

De ellos, 60.000 euros corresponden a Ximénez, 30.000 euros a Belén Esteban y otros 30.000 euros a Kiko Matamoros.

La sentencia de la Sala de lo Civil confirma la dictada por la Audiencia Provincial de Madrid, que como la de instancia, declaró la existencia de intromisión ilegítima en el honor de la demandante por los graves y reiterados insultos y descalificaciones vertidas en su contra en los programas de Tele 5, Sálvame y Sálvame Deluxe.

Durante sus intervenciones en tres programas, emitidos en abril de 2011, los colaboradores se refirieron a Carmen Lomana como:

«Sinvergüenza, analfabeta, payasa, imbécil, estafadora, cateta, idiota, auténtico perro, chupas el culo para que te inviten a fiestas, de padres cerdos, hijos marranos, me lo paso por el potorro, buscavidas, tonta del culo, busca camas altas y cerda».

La Sala de lo Civil considera que la mayoría de esas palabras y expresiones son tenidas en el concepto público como puros y simples insultos o expresiones dirigidas a ofender.

Añade que, por su entidad y reiteración en un corto espacio de tiempo y la puesta en escena, con gestos soeces y palabras y actitudes provocadoras y desafiantes, pretendían ridiculizar al personaje, con insinuaciones insidiosas, vejatorias y gratuitas que agravian innecesariamente su dignidad o su prestigio.

La sentencia, que reitera su doctrina, concluye:

«También estos programas, por más habitualmente agresivos que sean y por más tolerados socialmente que estén, tienen reglas y entre estas se encuentran las impuestas por la protección de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución».

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