El grupo de whatsapp de los políticos que arrancó la carcajada a la vicepresidenta

La visita de Soraya Sáenz de Santamaría en el ‘Hormiguero’ ha levantado una más que merecida expectación. A pesar de que su creador, Jorge Salvador, ha manifestado en algunos medios que ha sido la entrevista más sencilla tanto de gestionar tanto de hacer, de todos los políticos que se han sentado frente a Pablo Motos, pocos eran los que veían claro que la vicepresidenta, poco dada a salir en televisión, lo iba a hacer justamente junto a Trancas y Barrancas y si censura de preguntas.

El presentador no escatimó a la hora de tocar temas incómodos y Sáenz de Santarmaría salió airosa hablando de temas como ‘que en el PP hay muchos Icetas’, sabiendo que muchos en su partido habían criticado al socialista o que Mariano Rajoy ‘es muy bailongo’.

Otros temas más fuertes y quizás más esperados para la política como los de la corrupción que saldó con un cortante: «los corruptos no tienen ni ideología ni verguenza’, la ‘supuesta salida de la crisis’, las declaraciones de Rato, o el por qué de la aparición en plasma del presidente fueron tocados sin ningún tipo de miramiento ni en las preguntas de Motos y en las respuestas.

Pero como ‘El Hormiguero’, considerado uno de los mejores programas de Europa, se caracteriza por la diversión y el entretenimiento, le prepararon la recreación de una curiosa charla entre políticos, con la vicepresidenta como líder y creadora del grupo de whatsapp. Soraya Sáenz de Santamaría intentó contener la risa en varios momentos pero no lo consiguió, sobre todo cuando hablaban Artur Más o Albert Rivera que decía que «prefería que no hubiera piscina porque a él lo de mojarse no le gustaba».

Esta es una sección nueva en esta temporada que muestra el ingenio de los que hacen el programa y juega con la que podría ser una hipotética conversación de chat entre Sáenz de Santamaría, Carmena, Pablo Iglesias, Rajoy, Esperanza Aguirre, Artur Mas, Pedro Sánchez, Zapatero e incluso Aznar, cuya intervención supuso que los demás abandonaran en masa el grupo.

Y lo más sorprente de la noche, al estilo Michelle Obama, la mano derecha del presidente Rajoy se atrevió con una coreografía de la famosa canción de Mark Ronson y Bruno Mars, ‘Uptown Funk’, demostrando que cuando se entregan lo hacen en serio y que están para las cosas serias pero cuando se trata de ‘jugar’ ella es la primera.

Al terminar el baile la vicepresidenta besó la calva a uno de los bailarines como hace Pablo Motos en todos los programas. Entró al trapo de todo lo que la propusieron algo que desde luego mostró la otra cara, más desenfadada de la política. ¿Será este el comienzo de una nueva forma de hacer campaña?

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