Jordi Évole pone contra las cuerdas a Colau por hacer promesas inviables en campaña

Lo que prometía ser una visita a territorio mediático amigo se convirtió en un revolcón. Ada Colau pasó un mal rato en el Salvados de Jordi Évole dedicado la pobreza energética.

Évole le preguntó a la alcaldesa de Barcelona si habían cumplido la promesa que llevaba su partido ‘Barcelona En Común’ de hacer una auditoría de los costes de servicios como la luz para que las empresas contribuyan a garantizar el acceso universal.

Colau admitió que se habían reunido con las eléctricas pero que la auditoría no la podrán hacer «porque no tienen competencias». Évole la puso contra las cuerdas por incumplir una propuesta electoral que ni siquiera podían prometer porque era inviable ya que no es algo de competencia municipal.

Es muy propio de los populistas: con tal de mostrarse compasivos prometen cosas que si las hicieran el resto de los ciudadanos acabarían con sus huesos en la cárcel. A ella, que afirmó que desobedeceria las leyes que le parecieran injustas, le da exactamente igual.

«¿Y entonces para que prometen algo que no pueden cumplir», le preguntó. Colau, visiblemente nerviosa, se escudó en la demagogia: «la luz es un derecho», afirmó delante de Elisa, una mujer en situación de pobreza energética y a la que Colau solo puede hacer promesas inviables en la oscuridad.

¿Y ya que estamos por qué no hacemos que la gasolina y el pan también sean un derecho? ¿Cómo es que a nadie se le había ocurrido antes? Lo que no le han explicado a Elisa en ‘Salvados’ es que el deseo de conseguir algo a cambio de nada, o que te den algo y lo pague otro, explica por qué tantos españoles son engañados por los demagogos de Podemos.

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LA DEMAGOGIA DE PODEMOS

«Sonreíd a Ada Colau…» pedía Pablo Iglesias en el debate a cuatro de Atresmedia. Sonreíd a los unicornios electorales de los podemitas como la renta universal básica, el IVA al lujo, el impago de la deuda, la nacionalización de las eléctricas, la jubilación a los 60 años, la salida de la OTAN, la jornada laboral de 35 horas… todas promesas que ya han admitido que no podrán llevar a cabo pero que les han servido para presentarse como los adalides de la regeneración política.

Esta es la promesa inviable que hizo Cola en las elecciones municipales de 2015:

3.- Derecho a suministros básicos (luz, agua y gas). Para ello, se quiere hacer una auditoría de los costes de estos servicios para que las empresas contribuyan a garantizar el acceso universal, introducir tarifas de agua más justas e iniciar estudios para que el servicio vuelva a ser municipal. También se quieren imponer a las compañías tasas por ocupación de espacio público e iniciar proyectos con otras comercializadoras de energías renovables, así como la creación de un fondo de cinco millones para los casos más urgentes de pobreza energética.

Para salir del atolladero, Colau comentó en ‘Salvados’ otra de sus propuestas estrella: una operadora energética municipal. Évole, con gesto serio, le preguntó cuándo estaría en funcionamiento y  Colau respondió no muy convencida: «Esperemos que para el año que viene».

DEMAGOGIA PSOE: MIGUEL SEBASTIÁN

El otro invitado era el economista Miguel Sebastián, que compitió en demagogia con Ada Colau. El exministro socialista de Industria propuso que los hogares tengan electricidad gratis hasta un número concreto de kilovatios hora y que, a partir de ese umbral, el precio vaya aumentando en función del consumo.

Sería interesante saber por qué Sebastián no impulsó este medida cuando era ministro en lugar de despilfarrar repartiendo inútilmente 14 millones de bombillas de bajo coste mientras Elisa y otros miles de españoles no podían encender la calefacción en invierno.

El ex ministro socialista, que desoyó todas las alarmas en la economía y en el sector financiero, fue el mismo que defendía la burbuja de las energías renovables, –¡su hermano trabajaba en Abengoa!– y que diseñó el saqueo regulatorio de consumidores y contribuyentes para llenar los bolsillos de políticos y grupos de presión.

Sebastián admitió en su libro ‘La falsa bonanza’ que la burbuja fotovoltaica se produjo en la primavera de 2008 ante las propias narices del Gobierno y fue alentada deslealmente por los ayuntamientos y las CC.AA, que daban facilidades burocráticas, algunas apurando al máximo la legalidad, para facilitar la avalancha de solicitudes antes de que finalizara el año». Y lo dice el que fuera ministro de Industria entre los años 2008 y 2011.

Como recordó el economista Juan Ramón Rallo,  Miguel Sebastián «hoy se nos presenta como el incomprendido mártir de una política energética que no suscribía fue, en realidad, el líder de los alcahuetes nacionales que marcharon a EEUU para colocarles a los yanquis la basura regulatoria que acababa de hipotecar por décadas el sistema eléctrico español».

@lbalcarce

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