Desternillante reportaje de Juanma del Álamo en 'Libre Mercado'

El regreso de Cintora a televisión: entre el ridículo y el esperpento

"El nuevo programa de Cuatro, Cintora a pie de calle, ha resultado ser una copia, una muy mala copia, del Salvados de Jordi Évole en La Sexta"

El regreso de Cintora a televisión: entre el ridículo y el esperpento
Jesús Cintora. PD

Desternillante reportaje de Juanma del Álamo en ‘Libre Mercado‘. Y la conclusión del periodista, que se toma con humor el asunto, es que el nuevo programa de Cuatro, Cintora a pie de calle, ha resultado ser una copia, una muy mala copia, del Salvados de Jordi Évole en La Sexta («No soy esa persona que algunos han intentado pintar, no soy un lobo y ni tampoco un cordero»).

Como no hay nada que sustituya a la propia experiencia, leean y juzguen:

  • Volvió Jesús Cintora a televisión tras su polémico despido de Las Mañanas de Cuatro. El periodista afronta ahora el reto de versionar el Salvados de Évole. ¿Cómo le va? Se lo adelanto: le va mal. Así fue el primer Cintora a pie de calle.
  • Madrileña plaza de Callao. Un individuo del sindicato de técnicos de Hacienda, Gestha (que desde hace tiempo se comporta como un círculo de Podemos), dice que la economía sumergida en España asciende a 250.000 millones de euros, el 25% del PIB.
  • Añade que es equivalente a seis veces el gasto público en educación y cuatro veces el de sanidad. Cintora lo apunta en una pizarra. La gente mira.
  • Hasta un estudiante de primero de Economía sabría que es ridículo comparar economía sumergida con cualquier partida de gasto público: aunque toda esa economía emergiera, no sería recaudada en su totalidad, sino que, simplemente, tendría que soportar una cierta carga en impuestos.
  • No es lo mismo (ni parecido) la economía sumergida que la recaudación que generaría esa economía si tributara.
  • Aparece por la plaza el economista Gonzalo Bernardos, que matiza el dato de Gestha y lo deja en un 18% del PIB. Omite (él o el programa) que España tiene un porcentaje de economía sumergida equivalente al de la media de la Unión Europea. Pero eso no interesa.
  • Durante todo el reportaje se mezclan economía sumergida, fraude fiscal y corrupción, como si no estuviéramos ante un programa serio (como si). Y no me malinterpreten, no digo que Cintora mezcle los datos adrede, digo que no tiene ni idea de lo que habla.
  • Nos desplazamos a una cafetería donde nos ofrecen un cara a cara entre el periodista Antón Losada y el economista liberal Daniel Lacalle. Cintora presenta un libro de cada uno de ellos.
  • Aunque conoce el nombre del libro de Losada, tiene que leer el enormemente complicado título del libro de Lacalle, Acabemos con el paro, en un -para mí- claro gesto de desprecio.
  • Se podría haber repetido la grabación de esa introducción, pero parece que Cintora la prefiere así.
  • Lo peor está por llegar. Y es que la edición de la charla es vergonzosa, impropia del periodismo en un país democrático. Normalmente, es difícil saber si se han editado unas declaraciones con mala intención, ya que no contamos con la intervención original.

  • Pero cuando la manipulación es tan burda, aquel espectador con un cociente intelectual de al menos dos cifras nota la trampa. Y sí, se notó. No solamente Losada habla casi el doble de tiempo que Lacalle (lo he cronometrado, en efecto), sino que las frases del economista están mayoritariamente entrecortadas y quedan en el aire, llegando a dar la sensación de que Lacalle está aprendiendo a hablar.
  • Además, solamente cuando habla el periodista hay primeros planos de Cintora asintiendo con la cabeza.
  • Para rematar, el programa monta algunas risas y muecas de Lacalle sobre comentarios que Losada no está haciendo en ese momento. Esto es medianamente aceptable (y habitual) siempre y cuando no se utilice con intención de perjudicar al que aparece en la imagen.
  • Y es que no es lo mismo reírse cuando se está hablando de un tema o de otro. Si los editores querían que pareciera que Lacalle tiene extraños cambios de humor, lo consiguieron.
  • Durante el programa, el economista mostraba su descontento tuiteando: «Nos pueden editar, pero no nos pueden callar«.


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– Seguir leyendo: http://www.libremercado.com/2016-03-15/asi-fue-el-regreso-de-cintora-a-television-entre-el-ridiculo-y-el-esperpento-1276569887/

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