ÉVOLE NO CONSIGUE REMATAR A RAJOY EN 'SALVADOS'

Rajoy sale vivo de la entrevista con Jordi Évole: Usted, Jordi, no reconoce lo bueno, solo destaca lo malo»

Lo peor del presidente en funciones fue su falta argumentario, se le vio cansado y desganado

Rajoy sale vivo de la entrevista con Jordi Évole: Usted, Jordi, no reconoce lo bueno, solo destaca lo malo"
Mariano Rajoy entrevistado por Jordi Évole. 4-04-2016

Lo más preocupante de Rajoy ha sido la falta de argumentario. Repitió decenas de veces las mismas frases

Ha sido la peor entrevista de Jordi Évole en mucho tiempo. Con solo darse una vuelta por el hashtag #RajoyenSalvados se podía ver que ni a la parroquia incondicional del periodista catalán le gustaba lo que estaba viendo.

Évole hizo una entrevista pensando en agradar a los suyos, en la que parecía que un indignado del 15-M le hacía un tercer grado al presidente de una república bananera. Por ese afán de ser jaleado en Twitter cayó en la trampa de la demagogia y eso permitió la remontada de Rajoy con ese «usted no reconoce lo bueno, Jordi».

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El comienzo de la entrevista no pudo ser peor: «¿Por qué nos ha dado la entrevista?». Que la pasen en las universidades. Cuatro años sin dar una entrevista a Évole, ¿esa es la noticia? ¿Tienes al presidente de Gobierno y le preguntas semejante chorrada para te froten el ego?

Pero faltaba una peor: «¿Usted pone las manos en el fuego por Esperanza Aguirre?» Hasta el propio Évole reconoció que era una pregunta tópica. El zasca de Rajoy no se hizo esperar: «Esa es una pregunta tópica y poco original. Oiga, no se acierta siempre».

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Si el entrevistador no tenía su día, Rajoy tampoco estuvo sembrado. Torpe con el tema de los refugiados, previsible en el tema de los acuerdos de Gobierno y vapuleado en el tema de la corrupción, el presidente en funciones desperdició una oportunidad de oro para salir del abotargamiento político y marcar diferencias.

Lo más preocupante de Rajoy ha sido la falta de argumentario. Repitió decenas de veces las mismas frases –«No se acierta siempre», Nadie es perfecto», «En la vida no todo es blanco o negro», «Hay muchísima gente que es honrada y decente»– dando sensación de cansancio y desgana que desmerece a un político que en lo único que piensa en ir de nuevo a elecciones.

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Évole le hizo mucho daño con el tema de la corrupción. Rajoy opuso poca resistencia. «Me equivocado, es evidente…». Bárcenas, Matas, Rus, Fabra son demasiadas equivocaciones.

Y cuando le preguntó por los pagos en negro en la sede del PP de la calle Génova su cara de extravío era exactamente la misma que cuando dijo lo de ‘¿y las europeas?’ con Carlos Alsina. «Aquí ha dimitido mucha gente», se limitó a decir. Fue el mejor momento de Évole y el peor de Rajoy.

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Pasaron de puntillas por Cataluña –«¿Usted Rajoy es un chollo para el independentismo?»– a lo que Rajoy no supo qué responder. Luego vino el momento populista: salario mínimos, desahucios, guerra civil, la Iglesia y el IBI, el IVA de las compresas y los pañales.

Sorprendentemente ahí salió el mejor Rajoy, el que pasó al ataque. De estar atenazado, grogui y sin reacción, encontró el talón de Aquiles del entrevistador: «Hay que transmitir la realidad de lo que es España. Este es un gran país. Usted, Jordi, no reconoce lo bueno, solo destaca lo malo».

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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