LA ESCRITORA DICE EN UN ARTÍCULO QUE SE SINTIÓ "INCÓMODA Y OFENDIDA"

Lucía Etxebarría, sobre el vestido de Pedroche: «Parece que las mujeres solo servimos para calentar a un copresentador y a la audiencia»

"Sentí pena y vergüenza ajena al verla congelada de frío al lado de un señor tapado de arriba a abajo"

Llamar evolución y avance a seguir reproduciendo el papel de mujer objeto es muy triste. Sobre todo porque el hombre que estaba a su lado llevaba un esmoquin

La escritora Lucía Etxebarría ha sido una de las últimas en opinar en el tema que parece que divide a España últimamente: el vestido de Cristina Pedroche.

Etxebarría ha dado a conocer su punto de vista este 2 de enero de 2016 en una columna de opinión en ‘El Periódico’ titulada ‘El vestido de Cristina Pedroche‘.

Asegura Etxebarría lo siguiente:

Pero yo me  sentí incómoda y ofendida al ver a Cristina Pedroche en Nochevieja.

Sentí pena al ver a una mujer embutida en un traje con el cual se le clavaban las puntas del escote en el pecho, un traje con el cual debía sin duda estar congelada de frío.

Vergüenza ajena al verla al lado de un señor tapado de arriba abajo.

Tristeza al sospechar que ella soportaba esa tortura con el propósito de subir audiencia.

«Intentar convencernos de que el vestido de la Pedroche la empodera, que ella es libre y avanzada porque viste como le sale del coño, es tomarnos por idiotas», dice la escritora en su texo, que argumenta que:

Llamar evolución y avance a seguir reproduciendo el papel de mujer objeto es muy triste. Sobre todo porque el hombre que estaba a su lado llevaba un esmoquin.

Hubiera sido igual de ridículo si él hubiera salido también en bañador, claro, pero habría sido más igualitario.

El compañero en las Campanadas de Nochevieja de la colaboradora de ‘Zapeando’ era el cocinero Alberto Chicote, al que pone sobre el foco Etxebarría:

No hablemos ya de los comentarios de su compañero. Que si ella le estaba calentando, por ejemplo.

¿Al marido de esta mujer, que tanto defiende en público la fidelidad, de verdad le hace gracia esta actitud? Y sobre todo, más importante: ¿a ella le gusta? ¿se sentiría cómoda si le dijeran eso en la calle?

Finaliza diciendo que:

Pero la osadía de Cristina Pedroche no es símbolo de avance y feminismo.

Es involución y sexismo porque reproduce el estereotipo tantas veces repetido de hombre no muy atractivo pero supuestamente inteligente y talentoso, al lado de tía bellísima, escotada, y que está ahí para hacer bonito. Porque parece que las mujeres servimos poco más que para decorar.

Y para «calentar» (sic) a un copresentador . Y a la audiencia

Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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