Periodismo

La tesis de Pedro Sánchez ha levantado una polvareda tremebunda, tanto en la política a diversos niveles, como en el periodismo y por supuesto, en la universidad. El nivelazo de Marta Nebot en su defensa a ultranza de 'Tesis Sánchez': el culpable de todo es el maléfico Rivera.

Y si no que se lo digan a dos actores absolutamente secundarios de este asunto, que protagonizaron sin embargo un tremendo lío en directo en 'Espejo Público' de Antena3. A Susanna Griso le llegó un mensaje del exministro Miguel Sebastián, al que el diario 'El Mundo' aludía en un texto de este 13 de septiembre de 2018. Esta referencia del periódico de Unidad Editorial decía así:

Fue tal el apoyo de Industria que en marzo de 2017 el ex ministro Sebastián reconoció en un foro privado, organizado por el Ateneo de Palencia en un restaurante de Madrid, que «el 90% del libro de Sánchez» donde se reproduce una buena parte de su tesis se lo hicieron en Industria.

Algo que ha molestado mucho al socialista, que anuncia así acciones legales contra el diario El Mundo y su director, que se quedó con una cara de bastante perplejidad al escucharlo de la boca de Griso. Junto a este hecho y la amenaza de Sánchez de demandar al ABC, parece que el asunto de la tesis se ha ido bastante de madre.

Así decía Griso:

Estoy con el teléfono móvil porque me ha enviado mensajes Miguel Sebastián referidos a ti, Paco [Rosell], me permite que los lea tal cual y lo hago: lo que ha dicho el director de El Mundo sobre mí es falso, me voy a querellar contra él. Dice que "para los que se creen las fake news que se difunden en sitios tipo OkDiario sobre cómo hizo la tesis Pedro Sánchez, tienen que saber que la verdad termina abriéndose paso. Si no quieres dejarte engañar por ese panfleto mentiroso escucha cómo lo expliqué en laSexta. Son palabras de Miguel Sebastián, que en ningún caso reconoce que fuera en una conversación privada cuando dijo que le habían escrito la tesis a Pedro Sánchez.

"Me parece muy bien pero termina hablando de otro medio, no sé por qué", es lo único que acertaba a responder un Rosell petrificado.