Periodismo

Oficialmente, no hay payasos contratados y no se trata de un programa de humor, pero los de 'Sálvame' y por extensión buena parte de la programación de Telecinco, es un circo de tres pistas ('TeleVasile': Más de 2 millones de españoles trasnochan para ver a Carmen Borrego sin papada).

Por orden, eso si, del maquiavélico Paolo Vasile, el capo italiano que gobierne, pilota, inspira y agita Mediaset (Isabel Pantoja: "No acepto el estilo de vida de mi hija Isa").

Para empezar, dejar claro que la llamada ha puesto todo el tinglado patas arriba ('Sálvame': Chelo García Cortés revela lo que no se vio de la explosiva llamada de Isabel Pantoja).

Orientada en secreto por el omnipresente Vasile, la cada día más aislada Isabel Pantoja entraba por teléfono en Sálvame y conseguía convertir el programa de Jorge Javier y sus frikies en el espacio televisivo con mayor número de espectadores de la jornada, con un 21.4% de cuota y 2.088.000 espectadores.

La tonadillera, destrozada como madre, narraba el dolor que vive al no saber nada de su hija, al tener miedo de que le pase algo.

Un drama con el que resulta imposible no empatizar, pero Pantoja tenía para todos. También para Jorge Javier, a quién exigió una serie de condiciones para poder aceptar su perdón.

El presentador ha vuelto a sacar el atril para responderle...

La solemnidad se apoderaba de los primeros minutos de Sábado Deluxe. La llamada de Isabel Pantoja había cambiado el curso televisivo. La tonadillera entraba por teléfono en Sálvame y todo daba un giro radical.

"Prefiero que mi hija esté en GH VIP que en la calle", pronunciaba amargamente. La dureza de las declaraciones de una madre que desaprueba el comportamiento de su hija convencieron a todos. No así otros aspectos de su discurso.

La tonadillera recogía el guante lanzado por Jorge Javier en la primera gala de GH VIP para poner las condiciones sobre la mesa de cara a una posible reconciliación entre presentador y cantante.

Quería atril, traje y bandera. Jorge Javier volvía a tomar las riendas del Deluxe y dejaba la puerta abierta. "Probablemente, esta noche yo utilice el atril". ¿Tendrían la televisión puesta en Cantora? Porque en el resto de hogares la respuesta es evidente.

"Tuve una relación con Isabel Pantoja en la que, por mi parte, había mucho cariño, cierta fascinación y algo de mitomanía", arrancaba el presentador en su declaración institucional.

"Cuando el viernes escuché la llamada se me encendió una lucecita en mi cabeza y apareció una conclusión importantísima: Yo no quiero que Isabel Pantoja forma parte de mi vida".

Jorge Javier afirmaba que no se siente cómodo en su universo emocional.

"Ella sigue echando mano de ese comportamiento que elude su responsabilidad y echa la culpa de todo lo que le sucede a los demás".

"No voy a pedir perdón porque no lo siento".

"Y si yo tuviera que pedir perdón a Isabel Pantoja jamás lo haría de la manera que ella lo pide".

Jorge Javier dejaba claro que, de querer encontrar una solución a este enfrentamiento, sin duda, no estaría en un plató de televisión.