GENTE DE LA TELE

La «familia minera» de Garcia Ferreras: un papá ingeniero en los tiempos de Franco

Antonio García Ferreras, nacido en León en 1966, se inventó en enero de 2018, en su visita a El Hormiguero de Motos, un origen humilde, obrero.

«Me críe en una familia de mineros» y rodeado de «gente de mar», en Isla Cristina.

«Ellos sí viven la vida de una manera muy dura».

La que él vería desde su chalé de la playa, se supone, como subraya Pilar Díez en ‘Libertad Digital’.

¿Cómo termina un minero viviendo en Isla Cristina, donde no hay minas? Pues porque el padre de Ferreras no era minero de los que bajan a la mina, de los del rostro ennegrecido y que se juegan la vida, sino ingeniero de Minas.

Según una entrevista en Ideal, trabajó en una refinería de Huelva y, por eso, García Ferreras vivía en Isla Cristina, a 50 kilómetros de la capital onubense, un puerto pesquero con una inmensa playa mucho más atractivo que el Polo Químico de Huelva.

Luego marcharon a Ciudad Rodrigo, en Salamanca, donde le emplearon en la mina de uranio. Vivió una infancia nómada pero con raíces. Están fuertemente amarradas a León, al pueblo de Sabero, a las callejas que formaban las casitas de estilo inglés donde vivían las familias de los mineros.

‘Soy hijo del carbón’, proclama con orgullo».

Ferreras intenta vendernos que ser hijo de un ingeniero de Minas en la España de los años 60 es lo mismo que ser hijo de un minero de los de las canciones de Víctor Manuel, y las casitas inglesas -monísimas, por cierto- de los directivos de la minas, las casas humildes de los que trabajaban en la mina porque es el único recurso de la zona donde viven, no por vocación. Esos mineros que no se trasladan porque no pueden.

Se trasladan los directivos.

Con cluye dracaninana Pilar Díez: «Una hipocresía muy propia de la izquierda adinerada que se avergüenza de provenir de las familias con posibles del franquismo».

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