Rectificación de Alicia Gómez Montano

Me dirijo a ustedes en relación al artículo publicado en ese periódico digital el pasado 6 de octubre, titulado «¿Quién es la mujer del sombrero?» La del sombrero podría ser la comisaria política del PSOE, Carmen Caffarel» y en el que se me mencionaba con una información falsa, injuriosa y calumniosa, que atenta contra mi honor y contra el derecho a la intimidad (Injuria: expresión que lesiona la dignidad de una persona y menoscaba su fama o estimación; Calumnia: imputación de un delito hecho con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad).

El citado articulo es tendencioso y malicioso. Es público y notorio que soy una de las personas que ha presentado su candidatura en el concurso público para renovar la cúpula de RTVE. Insinuar con notorio desprecio a la verdad que puedo tener una relación de amistad manifiesta con una de las integrantes del comité de expertos que deben evaluar las candidaturas presentadas supone un evidente intento de dañar mi reputación como candidata al esparcir la sospecha de que la decisión de que tome el mencionado comité sobre mi candidatura podría estar condicionada con mi supuesta relación de amistad con una de las expertas. Sospecha que basan en una falsedad porque, como ustedes saben fehacientemente, la «mujer del sombrero» no es Carmen Caffarel ni ninguna otra persona que forme parte del referido comité.

No voy a entrar a valorar el contenido global de la publicación, llena de descalificaciones que parecen tener por objeto hacer daño al principal patrimonio que tienen los periodistas, su reputación. Voy a referirme estrictamente a lo que me atañe. No es la primera vez que PERIODISTA DIGITAL vierte información falsa sobre mí. Y recientemente lo hizo atribuyéndome una entrevista (que también hicieron otros medios en términos similares) a Julián Sancristobal, encarcelado por sus vínculos con el GAL. Esa entrevista no la hice yo, como se puede comprobar con una simple…… consulta a los servicios de documentación. Aún así, en esta ocasión decidió permanecer callada.

Como también callé cuando publicaron en ‘Así fue la operación Begoña’ el siguiente párrafo, entre otros: «Eligió ella misma ser reportera de En Portada para «poder viajar»… Se acaba de incorporar tras la baja como abanderada de las mujeres de negro de RTVE. Pese a estar de baja, acudía regularmente a las concentraciones de los Viernes Negros que han desaparecido de repente. Todos colocados… Tuvo la desfachatez de colocar a su pareja, Juan Tortosa, como candidato socio podemita en la intentona frustrada de confeccionar un Consejo de Administración a la carta con la mayoría de la moción…», dicen fuentes internas a PD».

Vuelven a faltar a la verdad. Yo no tengo ninguna capacidad para «colocar» a nadie y tampoco pude acudir, excepto en dos ocasiones, a las concentraciones de los viernes negros. Los viernes era el día en el que tenía que asistir obligatoriamente al Hospital para recibir el tratamiento que preciso. Es muy miserable y una intromisión en mi intimidad, decir que estaba de baja. Pero todavía más sugerir que estaba bien para ir a las concentraciones que pedían el fin de la manipulación y la renovación del Consejo de Administración.

Tengo todos los partes de asistencia al Hospital y recurriré a ellos si así lo considero. Y por cierto, yo no elegí ir a ‘En portada’ para viajar. Mi reputación como reportera no la pone en duda nadie. Llevo años viajando por motivos particulares o de trabajo, El programa no es una agencia de viajes.

Mi paciencia se ha agotado. Es la última vez que guardo silencio ante descalificaciones que no forman parte del periodismo de opinión, sino que son pura desinformación y un conjunto de falsedades. Ustedes afirman que soy «el cerebro a la sombre de los soviets del Consejo de Informativos» y además citan a mi pareja lo que significa una intromisión clara en mi intimidad y en la suya. Les agradezco el término cerebro, pero ustedes ya saben, y por eso lo hacen, que el término «soviet» es algo más que peyorativo y se asocia a purgas, asesinatos y crímenes durante los años de revolución bolchevique. Tampoco formo parte, como aseguran de un clan que impone el terror en RTVE. Esa expresión es propia de un delito de odio que no he cometido y que ustedes pretenden contribuir a generar. No aportan pruebas, no citan fuentes y no han confirmado con los afectados ningún extremo.

Me dirijo a ustedes para exigirles rectificación, al amparo de la Ley orgánica 2/1984, de 26 de marzo, y también que cesen en su práctica de publicar informaciones, artículos, comentarios etcétera referentes a mi persona y mi entorno, advirtiendo que en caso contrario y de persistir en su actitud y continuar llevando a cabo una labor de desprestigio de la misma, me versen la obligación y necesidad de iniciar todas aquellas acciones que en Derecho procedan, en salvaguarda de los legítimos derechos e intereses de mi persona, incluyendo la reclamacion de daños y perjuicios que de toda índole pueden producirse con la ocasión de la publicación de artículos como al que me he referido con anterioridad.

Sin otra particular, agradeciendo la atención que a buen seguro sabrán dispensarme, aprovecho la ocasión para enviarles un cordial saludo.

Alicia Gómez Montano

Madrid, 10 de octubre de 2018

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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