Ha sido un vídeo viral: un señor de tez morena toca unos tambores ante un grupo de jovencitos sonrientes blancos y con gorras en las que se lee «Queremos que América sea grande otra vez», el lema del Partido Republicano. ¿Y qué? Pues que el vídeo apareció colgado en Twitter con el titular en el que se resumía una idea ‘jóvenes racistas blancos burlándose de un nativo’.
Y ahí que se viralizó la cosa. Medios tan serios como la CNN o la BBC se hicieron eco del tema usando como fuente las redes sociales. Si encima se añade que aquellos jóvenes pertenecían a un colegio cristiano de Convington, ¿Qué más se podía pedir? ¡Blancos racistas cristianos pro-trump racistas!
Lluvia insultos contra los estudiantes convertidos en nazis, racistas, fascistas y las habituales amenazas convertidas en algo ineludible de las hordas basureras tuiteras hasta el extremo de que el colegio tuvo que cerrar sus puertas. No sólo tuiters anónimos, también figuras del progresismo norteamericano como Kathy Griffin, Ron Perlman o el productor de Disney Jack Morrissey tuitearon contra los jóvenes pidiendo que se les señalara públicamente y se les humillara popularmente. Todos a una.
Si eso hacían los americanos, era en inevitable que medios en España como El País y La Sexta se hicieran eco del tema. La Sexta lo incluyó en sus informativos y lo colgó además en su web. El País también lo colgó en su página web.
Pero había un problema: que todo era mentira. Un visionado completo de la secuencia delataba la manipulación de la secuencia – en la que, para empezar había hasta tres manifestaciones simultáneas y los abucheos no venían precisamente de los atacados – y medios como The New York Times y The Washington Post, tras sendas indagaciones confirmaban que el vídeo había sido descontextualizado y sus titulares estaban manipulado y hasta la CNN Se veía obligada a rectificar.
Los ‘furiosos’ tuiteros, incluido Griffin, Morrissey o Perlman, se apresuraban a borrar sus tuits. Alguna como Jamie Lee Curtis sí se disculpaba por haber comentado «sin haber estado ahí».
En Estados Unidos multitud de digitales de hacían eco de la metedura de pata. —The Media Wildly Mischaracterized That Video of Covington Catholic Students Confronting a Native American Veteran—
Al tiempo que Twitter cancelaba la cuenta inicial que había lanzado el vídeo de la manipulación. El 23 de enero Amanda Mars, en su crónica para España reconocía que la versión que había llegado a España sobre las supuestas burlas. —Twitter suspends account that helped ignite controversy over viral encounter—
El propio Defensor del Lector de El País, Carlos Yarnoz, en su artículo del pasado domingo 3, en su sección lamentaba que se subiera aquel vídeo el 20 de enero y que se subiera a El País.com sin citar ningún tipo de fuente reconociendo que esa actitud contradecía el libro de estilo del diario de Miguel Yuste de «citar siempre una fuente cuando el periodista no haya estado presente en la acción que difunde».
A cualquier medio se le puede colar un vídeo falso. Pero es menos presentable mantenerlo una vez la falsedad se ha evidenciado. A pesar de todo, tanto El País como La Sexta mantienen en sus webs subido el vídeo sesgado y con el titular manipulado. El País.com no parece tener en gran estima a su Defensor del Lector y La Sexta no parece tener en gran estima a la verdad. —Un grupo de estudiantes pro Trump se burla de un activista nativo americano—

