Iñaki López tuvo que despedir precipitadamente al crítico televisivo

Mercedes Milá revienta ‘laSexta Noche’ atacando despectiva a Ferrán Monegal: «No lo puedo soportar, es que no lo aguanto»

"No le soporto, me interesa cero, si lo llego a saber no voy al programa"

Un esperpento en toda regla ante el que Iñaki López debía estar frotándose las manos o jurando en arameo por el gol que le acababan de meter.

En ‘laSexta Noche‘ del 25 de abril de 2020 el presentador bilbaino entrevistaba vía ‘face time’, un sistema de vídeoconferencia, a la periodista Mercedes Milá.

Con la veterana presentadora hablaba, entre otras cosas, del estado de alarma que le sobrevino estando en Roma y de la odisea que tuvo que pasar para poder regresar a España.

Seguidamente, le juntó en esa conexión con otro periodista, Xavier Sardá y todo siguió como la seda, una conversación amena, intercambiándose anécdotas. En fin, buen rollito para la noche del sábado.

Sin embargo, la cosa se torció cuando Iñaki López decide unir a una tercera persona a esa ‘party line’, el crítico televisivo Ferrán Monegal.

La cara de asco que puso Mercedes Milá fue indisimulable, pero por si no fuese poco la propia presentadora decidió verbalizar su desagrado. Televisivamente, un momentazo.

En mitad de la conversación entre Milá y Sardá, López les corta para anunciarles la entrada de Monegal en el ‘face time’ y sucede esta reacción de la ‘exsacerdotisa’ de ‘Gran Hermano‘:

¡Qué pereza me da, Iñaki! Me llegas a decir que está Ferrán Monegal y no voy, te lo juro. No lo puedo soportar, es que no lo aguanto.

Monegal trataba de reducir la tensión, pero de manera infructuosa:

¡Por Dios, Merceditas, pero mira quién ha venido! Tú no le ves porque tienes la pantalla negra. Aquí tengo a mi canario flauta Papitú con una alegría al saber que estabas tú. Te sigue en todos tus programas.

Milá insistía en su desprecio a Monegal:

Cero, cero, no me interesa nada.

Iñaki López, viendo que la situación era irreconducible, tuvo que cortar a Monegal y justificar que su presencia en ese ‘face time’ era únicamente para saludarle.

LOS ANTECEDENTES DEL ODIO DE MILÁ A MONEGAL

Lo cierto es que siendo Monegal crítico de televisión era previsible hallar en la hemeroteca algún momento en que este hubiese escrito u hablado sobre Mercedes Milá.

Y sí, efectivamente, y el artículo es tan reciente que es de hace tres días, del 23 de abril de 2020. Pero es que mucho antes fue la presentadora la que en una entrevista hace ya casi tres años, por 2017, la que dijo que ella no iría nunca a un programa de Monegal porque tenía mucho que perder y poco que ganar.

Pero el enfado y la soberbia de la que fuera presentadora del reality por excelencia de Telecinco tuvo que venir motivado por este artículo de Ferrán Monegal en El Periódico en el que decía sobre Mila esto:

Permítanme hoy unas risas, que falta nos hace el humor en estos tiempos. Caminaba Merceditas Milà con su sobrina Ana por una calle de Barcelona, programa grabado antes del coronavirus y emitido ahora (Scott y Milà, #0 Movistar+). Buscaban a alguna persona experta en el punto G, esa zona erógena, apasionante y misteriosa de la sexualidad de las señoras. Y era tanta la excitación que esa búsqueda provocaba en Merceditas, que mientras iba circulando por la acera, de pronto, de improviso, sin poderse reprimir, lanzó por retambufa un colosal pedo. Una ventosidad muy sonora que los micrófonos captaron perfectamente. ¡Ahh! La sobrina se quedó de piedra. Y a Merceditas no le quedó más remedio que hacer lo que se suele hacer en estos casos, que es reirse a carcajadas exclamando «¡Ayyy, se me ha escapado un pedooo!». Hombre, hay que reconocer que su flatulencia al menos fue alegre.

Añadía la columna una coña sobre los diversos tipos de ventosidades:

Según el mejor analista de pedos que yo he visto en la tele, un investigador de Morata de Tajuña que salió años atrás en el programa El semáforo de TVE, según su clasificación, les decía, la ventosidad de Merceditas puede considerarse poco agresiva. Hasta honesta. Al parecer cuanta mayor es la sonoridad, menor es su olor. El olor es lo más terrorífico de un pedo. Decía ese estudioso morateño que los más tremebundos son los cuescos. O sea, pedos sordos. No se oyen, pero se sienten. Sofocan una barbaridad. Ahogan. Se los suelen tirar las beatas en ayunas a la salida de la misa de las ocho. Pueden provocar desmayos entre la gente fina que esté alrededor. Son demoledores.

Y concluía de la siguiente guisa:

Lo único bueno que tienen los pedos es que democratizan la especie. Se los tiran todas las clases sociales. Desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca, sin excepción. La famosa celebrity Sharon Osbourne, esposa del rockero Ozzy Osbourne, contó en el programa The Talk (CBS) que un confidente suyo del palacio de Buckingham le había asegurado que la reina Isabel de Inglaterra se tiraba pedos continuamente. Al parecer los expele en formato ristra o carrillón. Como una metralleta. Hombre, conociendo la enorme afición que tiene Merceditas a exteriorizar actos fisiológicos (caca, culo, pedo, pis) en busca de un repunte de audiencia, no me extrañaría que su ventosidad la lanzase premeditadamente. Y ustedes perdonen este artículo de hoy, tan heterodoxo.

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