Aunque la izquierda le ha ensalzado, es un personaje que carece de carisma

Las razones por las que Fernando Simón es el peor invitado de ‘Planeta Calleja’ en 8 temporadas

En comparación con otros invitados del programa de Cuatro, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias no tiene gracia ni genera interés

Las razones por las que Fernando Simón es el peor invitado de ‘Planeta Calleja’ en 8 temporadas

Fernando Simón está pasándoselo pipa junto a Jesús Calleja, buceando en Mallorca y relajándose mientras que España es un caos por culpa del coronavirus.

Pero más allá de la polémica hay que insistir en que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias es, con diferencia, el invitado con menos carisma que ha tenido ‘Planeta Calleja’ en sus ocho temporadas. ¿No lo creen? Pues aquí tenemos las pruebas.

Fernando Simón no da la cara para irse a grabar ‘Planeta Calleja’

El protagonista de una de las próximas entregas del entretenido formato de Cuatro ha pasado de comparecer todos los días a hacerlo solo los lunes y los jueves, pero ya el pasado lunes 14 de septiembre de 2020 no apareció en la rueda de prensa habitual del Gobierno para evaluar la evolución de la emergencia sanitaria. Ese día fue la Secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, la que se enfrentó a la prensa para hacer un seguimiento de la pandemia.

A la pregunta ‘¿dónde estaba Fernando Simón?’ la respuesta no es otra que viendo pececillos junto a Jesús Calleja, grabando un episodio de la que será la octava temporada de ‘Planeta Calleja’ -programa en el que el aventurero recorre el mundo acompañado de figuras públicas-.

Y, mientras que el director del CCAES fue fotografiado en Port Adriano embarcando para bucear en las aguas de El Toro, en el municipio de Calviá o volando en globo por Cala Millor en la localidad de Son Servera, Simón tiene la desfachatez de decir que está de vacaciones.

No son vacaciones, es propaganda

En primer lugar, para todos queda claro que la excusa de que tiene que descansar porque no da «para más» es válida. Todo el mundo lo merece. Puede que no sea momento, en plena segunda ola de la pandemia, pero bueno, allá él. Sin embargo, la falta de respeto aparece cuando se lava las manos diciendo que necesita descansar, cuando lo que realmente está haciendo es grabar un programa. Puede que él se lo pase fenomenal buceando y hablando de sus cosas con Calleja, pero ahí hay un equipo detrás que trabaja a destajo para que ese señor ‘disfrute’.

Por otro lado, el hecho de salir en un programa tan blanco no es más que un flaco intento por lavar su imagen: propaganda ruin para vendernos a un señor que ha mentido y que ha jugado con la vida de millones de españoles.

Un invitado sin interés y sin carisma: ¿A alguien le interesa lo que pueda decir?

Uno de los grandes motivos por los que impacta la presencia del epidemiólogo en ‘Planeta Calleja’ es la categórica ausencia de encanto por la que se caracteriza.

Si bien algunos de los populares personajes que acuden al programa de aventura han podido dar la sensación en un inicio de poco interés y después han sorprendido con su forma de ser y de actuar -es el caso de Juanito Oiarzabal, Ana Botín o Sergio Boixo-, al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad le ocurre lo contrario: su presencia es noticiable, en efecto -cualquiera querría entrevistarle, pero no hacerle la pelota-, pero su insípida personalidad le resta toda gracia y enganche televisivo posible.

El caso es que si tuviera que enfrentarse, por ejemplo, a un interrogatorio formal, con expertos o con el mismísimo Iker Jiménez -que ha arrojado más luz sobre la pandemia en estos meses que cualquiera- podría llegar a ser fascinante, pero verle a remojo y hablando de su familia y de todo lo que le ha pasado suena incluso ofensivo.

A diferencia de personalidades del mundo de la caja tonta y del espectáculo como José Coronado, Dani Rovira, David Bisbal, Mercedes Milá, Blanca Suárez, Lara Álvarez, Jorge Javier Vázquez, Sandra Barneda o Paz Padilla, Simón no atrae por su falta de capacidad comunicativa -su voz ronca tampoco ayuda- y de sentido del humor -lo cual no es mejor ni peor, pero en el caso de un programa de estas características cobra gran importancia- y, por todo ello, sumado a que su ‘identidad’ no da juego ni crea expectación, su atractivo es prácticamente nulo.

Él es un personaje que pasaba por allí, que la izquierda ha querido ensalzar y utilizar para lavar su imagen, pero que no destaca, a nivel de imagen, por nada. Es una herramienta, un producto vacío que no se ha atrevido jamás a hacer un careo con algún crítico delante de una cámara. ¿Por qué será?

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