Debe ser que no entendían muy bien la plaza en la que toreaban este 31 de enero de 2021, que no era otra que Televisión Española, la tele pública que pagan todos los españoles, a través de su Canal 24 horas.
Pero los independentistas catalanes están tan obnubilados, han perdido de tal manera el juicio hace tanto tiempo, que eso les da igual, y se permiten el lujo de hablar solamente en su idioma cooficial aunque la mayor parte de los telespectadores no les entendiera un carajo.
Laura Borrás (Junts), Pere Aragonés (ERC), Ángels Chacón (PdeCat) y Carles Riera (CUP) (y la podemita Jéssica Albiach a caballo entre dos lenguas) en realidad se definen bastante bien con las cosas que dicen, pero resulta más ridículo cuando lo hacen de esta manera, en su lengua propia en una tele con otro idioma oficial. Es tan ridículo que resulta hasta entrañable.
Otra cosa es la del moderador, Xavier Fortes, que bien podría haberles dado el alto recordándoles dónde están y para qué espectadores participaban. Pero claro, eso habría sido pedirle demasiado al ‘Lechero’.
Fernández, en español: «Dan ganas de salir corriendo»
El auténtico vencedor de este esperpéntico debate fue el portavoz del PP Alejandro Fernández, repartiendo estopa con habilidad depurada a Illa (el famosete del evento) y a los independentistas. Eso sí, por supuesto, en lengua española:
Al señor Illa hay que recordarle que no ha dicho la verdad, porque ustedes han aceptado en sus reuniones dos conceptos no recogidos en nuestro marco legal: Cataluña no es una colonia, se lo tengo que recordar, y en España no hay presos políticos porque sería aceptar que somos una dictadura. Y ustedes se han tragado esos sapos, dicen que para la distinción…
¿Ha visto usted distensión hoy aquí? ¿Ha escuchado cómo le han hablado? ¿Es que no tiene suficiente con esta humillación para seguir con el mismo método? ¿Por qué no mira al ámbito constitucionalista para ser capaces de construir una mayoría alternativa? No lo va a hacer, porque usted va a volver a engañar a los catalanes pidiendo votos constitucionalistas para después entregárselos a ERC por la supervivencia de Pedro Sánchez.

