Dejó a Ramón Espinar en paños menores.
La defensa de Sarah Santaolalla que el expolítico de Podemos trató de realizar en el programa ‘En Boca de Todos’ (Cuatro) quedó reducida a cenizas ante la intervención de Antonio Naranjo.
El que fuera uno de los alfiles de la formación morada en sus inicios se lanzó a degüello contra los que, a su juicio, habían maltratado a la activista política:
Como yo vengo hoy aquí, me vais a dejar que por lo menos mande un abrazo y todo mi apoyo a mi compañera Sarah porque me parece que lo que tú hiciste ayer aquí no estuvo bien. Para mí la mentira es un problema y el odio también es un problema. Cuando hay un acosador, que lo hay y sabes que lo hay, y cuando hay un acosador que forma parte de una estructura y una organización violenta, que sabes que eso pasa, blanquearle, darle voz y venir aquí a defenderle terminando esa discusión en que una compañera nuestra, muy querida, abandone. En mi opinión tú ayer decides revictimizarla, metiéndole aquí en una situación francamente desagradable para ella y para la audiencia. Y yo no me lo quiero callar y lo quiero decir.
Naranjo no se calló y acusó a Santaolalla de ponerse el disfraz de víctima:
Decir la verdad es una obligación periodística y decir que lo que ella denunciaba es falso es una obligación moral y una cuestión de decencia. Dije que obedecía a una estrategia política y hoy mismo la hemos visto participar en un foro contra el odio junto a Pedro Sánchez, que es el mayor odiador de España. Con lo cual, la verdad nunca puede ser un problema, el problema debería ser la mentira.
Pero Ramón Espinar siguió con el raca-raca:
Para mi es muy incómodo venir aquí si no puedo decir esto y, como lo puedo hacer, por eso vengo. Ayer aquí sucede una cosa que además está mal porque nosotros no tenemos que ser noticia. Dices: ‘yo te digo la verdad’. Eso de ‘la verdad’ es de iluminados. Además, es una actitud así como de Millán-Astray. Porque si yo entro en un bar y pienso que aquel es gilipollas y se lo digo, no estoy diciendo la verdad, estoy faltando. Y es lo que hiciste tú ayer. Tú ayer a Sarah no le dijiste la verdad, tú ayer decidiste espectacularizar, debatir espectacularizando y convertir lo de Sarah en un debate.

Y siguió por su senda sectaria:
Para mi Sarah ha sido y es una persona a la que se le acosa por su posición política. Quien la acosa en este caso, es un actor político, no un periodista, que se dedica a acosar a personas de izquierdas y a señalarlas para que otros les persigan en sus domicilios, en restaurantes, y para que no puedan hacer vida normal. Si tú has decidido que de todo eso que está pasando, lo insoportable es que Pedro Sánchez le ha puesto un cabestrillo a Sarah, yo lo respeto, pero quiero decir que hay campañas de acoso contra la izquierda y que me gustaría que no se blanqueara a fascistas, que no los metan en la tele pública y que no los defiendan aquí después de haber acosado a una compañera.
El periodista de Telemadrid sacudió otro zasca a su oponente:
No existe el error humano, la ingenuidad o la falta de experiencia, sino que de manera premeditada se pone una denuncia a sabiendas de que no es cierta tal y como demuestra un juzgado. La verdad es lo que dice un juzgado y un informe forense. Y voy a ir más lejos ya porque veo que esto no es ingenuo ni inocente. Yo ayer lo pasé mal porque os tengo aprecio y porque para mí las distancias ideológicas nunca son un problema en la vida. La mentira sí lo es. Hay una premeditación tanto en poner una denuncia como en montar un pollo en este programa para hacerse la víctima y acabar en brazos del presidente del Gobierno, denunciando un odio que no ha existido. Hasta aquí hemos llegado. Si alguien quiere pelea, la va a tener.
Y remató a la activista sanchista por tener que recurrir a una burda mentira para que no se le noten las costuras y su escasa preparación:
Lo único cierto de esto es que un invento sobre una agresión que no ha existido se convierte en una causa general sobre quienes somos críticos contra el Gobierno. Si alguien denuncia una agresión física y no es verdad, hay que decirlo porque la ha usado el Gobierno. Muy poca convicción debes de tener en tus ideas para necesitar montar una mentira.