La justicia internacional ordena las primeras detenciones por el genocidio de Darfur

(PD/Agencias).- El Tribunal Penal Internacional (TPI) ha emitido órdenes de arresto para un ministro del Gobierno sudanés y un líder de la milicia progubernamental janjaweed, ambos sospechosos de cometer crímenes de guerra en la región de Darfur, según ha informado el propio tribunal.

Se trata de las primeras órdenes de arresto que la Corte Penal Internacional publica en relación con supuestos crímenes de guerra en Darfur, después de que el pasado febrero el fiscal Luis Moreno Ocampo anunció las acusaciones contra los dos sudaneses, indicaron fuentes de la Oficina de Información de la Corte.

«Los jueces han emitido órdenes de arresto», ha explicado el fiscal del TPI, Luis Moreno-Ocampo, quien ha subrayado que el el Gobierno de Sudán «tiene la obligación legal de detener a Ahmad Harun y a Alí Kushayb». «Esta es la decisión del Tribunal Penal Internacional y el Gobierno tiene que respetarla», ha añadido.

El pasado mes de febrero, Moreno-Ocampo había citado a Harun, ministro sudanés de Asuntos Humanitarios, y a Kushayb, líder de la milicia de los janjaweed, como sospechosos en un total de 51 casos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, incluidos los de asesinato, violación, tortura y persecución de civiles en Darfur.

La emisión de las órdenes de arresto pone de manifiesto la contundencia de este caso, según el fiscal. «Hemos completado una investigación bajo circunstancias muy difíciles desde fuera de Darfur y sin exponer a ninguno de nuestros testigos», ha explicado Moreno-Ocampo. «Hemos transformado sus historias en pruebas y ahora los jueces han confirmado lo contundente de esas pruebas».

Harun se encuentra actualmente en Jartum. El ministro de Justicia sudanés, Mohamed Ali al Mardi, ha dicho que las autoridades locales han llevado a cabo su propia investigación sobre las actividades de Harun y no han encontrado «ni un rastro de pruebas» en su contra. Además, el Gobierno sudanés ha defendido que Kushayb está detenido a la espera de una investigación interna. Sin embargo, varios testigos de Darfur aseguran que el líder miliciano viaja libremente de una localidad a otra bajo protección policial.

Persecución de civiles

Las atrocidades fueron supuestamente cometidas durante los ataques sobre cuatro localidades en Darfur Occidental entre agosto de 2003 y marzo de 2004. Harun y Kushayb formaban parte de una conspiración para «perseguir a civiles que asociaban con los rebeldes», según Moreno-Ocampo, tras la investigación de 20 meses ordenada por el Consejo de Seguridad de la ONU en 2005.

Su métodos fueron «ataques indiscriminados contra población civil, asesinato, violación, actos inhumanos, tratamiento cruel, encarcelamiento ilegal, saqueo, traslado forzado y destrucción de propiedades», según las 94 páginas del documento de la acusación.

Los enfrentamientos en Darfur han dejado más de 200.000 muertos y dos millones y medio de desplazados, según la ONU. El conflicto estalló en febrero de 2003 cuando rebeldes africanos tomaron las armas quejándose de décadas de abandono y discriminación por el Gobierno de Jartum. Sudán respondió recurriendo al Ejército y a la milicia árabe de los janjawee.

En el momento de los crímenes, Harun, considerado como uno de los miembros del círculo más cercano del presidente Omar al Bashir, era responsable de la seguridad en Darfur donde ayudó a reclutar, armar y financiar a la guerrilla, según los fiscales. Kushayb era el «coronel de coroneles» que comandaba a los combatientes janjaweed en Darfur Occidental.

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