Zapatero asume de facto la cartera de Fomento hasta las elecciones

Juan Cruz Osta (PD).- Cada mañana centenares de miles de catalanes se acuerdan de Magdalena Álvarez. El Gobierno socialista ya tiene datos de que la nefasta gestión y el perjuicio que Maleni está causando a los ciudadanos de Cataluña les puede salir caro. ZP se encuentra en la encrucijada de que a cinco meses de las elecciones no puede encontrar un sustituto de su ministra que arregle el desaguisado. Y ha tomado una decisión: Él mismo asume de facto la cartera de Fomento. A Maleni ya le ha ordenado que se ponga de canto. Y que se calle.

Socavones, retrasos, averías,… El caos catalán puede ser, si el 11-M no lo remedia, el gran disgusto para el PSOE en las próximas elecciones generales, previstas para el 9 de marzo del año que viene. Tras una nefasta gestión de sus competencias, Magdalena Álvarez no sólo agacha la cabeza sino que con una altivez inusitada hace gala de su paso y estancia por el Ministerio que rige las obras públicas en España.

Un desastre de ministra, regalo de Manuel Chaves a Zapatero, que puede terminar siendo la gran protagonista en los comicios que se avecinan. Así lo han pensado en Moncloa y así han decidido: Magdalena Álvarez debe desaparecer de los medios cuanto antes. Sin posibilidad de sustituirla, los asesores del presidente han pensado que es el propio Zapatero el que debe asumir esas responsabilidades hasta el fin de la legislatura, al menos en lo que se refiere a Cataluña.

Su primer acto instutucional fue el muy sonado viaje, el pasado 28 de octubre, a Barcelona a visitar las obras del AVE sin la compañía de la inefable Magdalena Álvarez, que contestaba a la prensa que no había acudido con el presidente a Cataluña porqueu «España es muy grande«. Le habían mandado a Andalucía.

Con todos, todos, los grupos parlamentarios contra la ministra, fue el propio presidente, segunda vez que ejerce como «ministro de Fomento», el que asumió la responsabilidad de cantar los datos de lo realizado por su Gobierno con respecto a Cataluña. Magdalena Álvarez, simplemente, de espectadora.

Ferraz ha opinado también: Si Magdalena sigue en la picota vamos mal. Y la opinión ha sido convertida en norma en La Moncloa: Maleni, calladita. Por supuesto, pasarán días, meses, hasta que la irresponsable de Fomento ponga sus pies en Barcelona. Son órdenes.

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