Rajoy nunca ha puesto una lavadora

Rajoy nunca ha puesto una lavadora

(PD/Agencias).- No cocina desde la carrera, ni ha puesto una lavadora. Lo que si hace es pagar rondas, algo raro en un político. Mariano Rajoy reconoce que no añora los tiempos de vicepresidente y ministro de Interior y que ahora es la «etapa más dura» de su vida política.

En una entrevista para El Correo Gallego, Rajoy entiende que es necesaria una reforma de la Constitución para «reforzar los consensos» y para que el Estado «pueda cumplir sus obligaciones básicas».

Vivimos en un mundo donde las fronteras se diluyen, donde competimos con países con más de 1.000 millones de habitantes, como China o la India, que están creciendo económicamente a un 10%. El Estado debe cumplir, al menos, tres funciones fundamentales: garantizar la igualdad; ser capaz de comprometerse internacionalmente y atender esos compromisos; y tener capacidad para hacer la reformas que se exijan para competir en un mundo global, abierto y difícil, que es lo mismo que trabajar por mejorar el bienestar y la riqueza de la gente.

El presidente del PP cree que será gracias al PSOE con quien sacará adelante todas sus reformas porque «hay temas fundamentales que deberían separarse del debate político» y niega que sus relaciones con Zapatero sean «irreconciliables» ya que con él mantiene sólo «una profunda discrepancia política».

Si excluimos al señor Rodríguez Zapatero, ninguno de los otros cuatro presidentes tomó una decisión en los grandes temas sin el acuerdo entre los grandes partidos nacionales, porque representan a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

España no se puede decidir entre un partido nacional y un partido nacionalista, el Estatuto catalán afecta, y mucho, a la igualdad entre españoles. También con la negociación con ETA, y la Ley de la Memoria Histórica. La verdadera ley de la memoria histórica de España es la Constitución.

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