La tendencia autodestructiva del centroderecha español

La tendencia autodestructiva del centroderecha español

(PD).-El «caso Gallardón» viene a ser el ejemplo más reciente, pero en absoluto el único y por desgracia es probable que tampoco el último, de esta tendencia autodestructiva. Donde podía sumar, el PP ha restado. Cuando podía avanzar, ha retrocedido. Y ahora Rajoy tiene que abrirse de nuevo paso en un terreno encharcado por la tormenta política de una cadena de errores propios y ajenos.

Ignacio Camacho escribe en ABC sobre los errores que cometido el PP en la exclusión de Gallardón:

Error número 1: La impaciencia de Gallardón. Quiso presionar a Rajoy a través de la opinión pública, lo que, además de incomodar al líder, descubría la estrategia del alcalde ante sus adversarios. Luego, a medida que transcurría el tiempo, se fue poniendo nervioso y, lo que es peor, lo dejó traslucir. Más bazas para quienes querían cerrarle el paso.

Error número 2: La procrastinación de Rajoy. Del latín procrastinare: diferir, aplazar. Es proverbial la tendencia del presidente del PP a dejar pudrir los problemas, pero esta vez la ha mezclado con un sentido equivocado de la iniciativa de los tiempos. Si no pensaba llevar a Gallardón en su lista, pudo habérselo dicho en un principio y zanjar la cuestión. Si lo quería poner, debió habérselo dejado claro a Esperanza Aguirre. Probablemente él mismo no lo tuvo decidido hasta el último momento, duda que ha convertido un asunto relativamente menor en una polémica nacional. Su autoridad ha salido malparada y con la sensación, generalizada en el propio partido, de que le ha estallado la crisis en las manos.

Error número 3: La filtración del fichaje de Pizarro. La baza oculta para compensar la polémica gallardoniana saltó a destiempo y consumió su principal efecto en pocas horas. La agenda de comunicación de Rajoy quedó hecha pedazos, y el ruido del debate que menos le interesaba devoró la novedad positiva.

Error número 4: El órdago de Esperanza. Ha sido la gran vencedora del pulso, y está administrando correctamente su victoria en un prudente silencio, pero con su órdago final de dimitir de la presidencia autonómica para no perder comba sucesoria le ha faltado el respeto a su propio cargo. Quizá esto haya sido lo más desalentador de la crisis: que tanto ella como su rival, dos de los mejores gobernantes activos del PP, se manifestasen dispuestos a declinar sus responsabilidades institucionales con tal de perfilarse en la disputa interna. Los ciudadanos que los eligieron no se merecen eso.

Error número 5: Los pucheros del alcalde. Con su actitud de Calimero lloroso, Gallardón ha ofrecido una imagen victimista que le debilita. Un político tiene que mostrar entereza en la derrota, por injusta que sea o le parezca. Ha dado una sensación de inmadurez y egoísmo, el lastre que empaña su incontestable brillantez.

Estos cinco errores se encierran, como los mandamientos del catecismo, en dos: un pésimo manejo de los tiempos y un evidente vértigo ante las posibilidades de victoria. Que, aunque parezca imposible, aún siguen en pie… sólo que quizá algo más lejos. O no, que diría alguien.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

Lo más leído