Bricomanía: Reformas Bermejo

Bricomanía: Reformas Bermejo

En nuestra sección dedicada al bricolaje, ha descubierto una nueva forma de poner a punto el hogar: Las reformas Bermejo. Tiene el inconveniente de que sale un poco caro, como demuestran los 250.000 euros que ha costado al sufrido contribuyentela remodelación de un piso oficial al que acaba de trasladarse el ministro de Justicia.

La información de nuestro periódico iba acompañada de una relación de facturas que demuestran unos gastos desorbitados y de muy difícil justificación como 25.000 euros en reformar la terraza y colocar jardineras o 11.000 en «mobiliario de cuarto de baño».

Para justificar esta obra, el Ministerio de Justicia emitió una nota en la que se habla de la «situación de total abandono» del inmueble, con manchas, goteras, muebles deteriorados, puertas en mal estado y fontanería anticuada. Luego añadió el argumento de la obligación de «preservar el patrimonio de todos» como si se tratara de la catedral de Burgos.

Se da la circunstancia de que María Antonia Trujillo, ex ministra de Vivienda, residió en este mismo lugar hasta julio de 2007. Es decir, hasta hace menos de ocho meses. Dado que ese inmueble ha estado sin habitar hasta que Fernández Bermejo lo ocupó en enero, la nota de Justicia venía a responsabilizar a la ex ministra de haber dejado el piso en una situación de «grave deterioro» que hacía necesarias esas obras.

La ex ministra declaró ayer indignada a este periódico que ella dejó la vivienda «en perfecto estado», al igual que lo recibió de la ex ministra del PP, Julia García Valdecasas. María Antonia Trujillo asegura que ella vivió allí de forma «cómoda y confortable», sugiriendo que no entiende la necesidad de ese gasto de 250.000 euros. Rajoy y Arenas también utilizaron la misma vivienda y jamás se quejaron.

Todo indica que Trujillo está diciendo la verdad porque nadie vive tres años sin rechistar en un lugar inhabitable y, si la cosa no era para tanto, habría bastado una limpieza a fondo y una mano de pintura, pero no una obra que ha supuesto la total remodelación del inmueble.

Sea por razones de seguridad o de comodidad, resulta muy difícil de explicar ese gasto para ocupar un piso durante dos meses, ya que, aunque el ministro ha declarado recientemente que está seguro de «repetir» en el cargo, parece aventurado dar por hecho que Zapatero va a ganar y que le va a mantener en el puesto.

Resulta muy poco coherente que una persona tan de izquierdas como Bermejo dice ser, encuentre insatisfactorias las condiciones de un ático de 200 metros cuadrados donde han vivido otros cuatro ministros sin poner ninguna pega.

El Código de Buen Gobierno, aprobado por Zapatero, señala que los ministros están obligados a «administrar los recursos públicos con austeridad» y también que «deben asumir las actuaciones propias» ante la sociedad. Fernández Bermejo no ha hecho ni una ni otra cosa. Por el contrario, ha abusado de su cargo para realizar un gasto probablemente desorbitado y, en todo caso, imprudente y ha intentado colgarle el mochuelo a la ex ministra.

Ha demostrado que no es digno de la responsabilidad que ocupa, por lo que sería deseable que, fuera porque el PSOE perdiera en las urnas o fuera porque Zapatero le aplicara su código ético, Fernández Bermejo dejara de ser ministro tras las próximas elecciones. Esa sería la única forma lógica -por usar la expresión castiza de Trujillo- de que «apechugue» con las consecuencias de su prepotencia.

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