La Generalitat reparte una guía de masturbación a niños de 10 años

(PD).- El folleto, pagado con los imopuestos del sufrido contribuyente, empieza con referencias a los cambios corporales y anímicos “que nuestros padres parece que no acaban de entender”. Sin más dilación se pasa a las sensaciones y erecciones, a la masturbación como “opción muy personal que no te puede hacer ningún mal”, y a detalladas ilustraciones sobre los preservativos. ¡Toma castaña!

«La educación de la afectividad puede llevarse a cabo sin contar con los padres». Subraya Santiago Mata en La Gaceta que eso es lo que que opina el departamento de prensa de la Consejería de Educación de la Generalitat catalana, para justificar que los padres no hayan sido consultados antes de repartir a niños de 10 años un folleto de educación sexual que, entre otras cosas, elogia la masturbación.

Desde su llegada al poder en diciembre del año 2003, el Tripartito catalán ha intensificado la represión para lograr que la Ley de Política Lingüística se respete. Una ley que ha disparado las denuncias anónimas, que ha incrementado las inspecciones a establecimientos en un 400% y que ha permitido recaudar en multas la friolera de 81.250 euros.

Eso, con todo lo que tiene de arbitrario, parece haberse convertido en parte del paisaje catalán. Esto, lo que contamos ahora, parece nuevo… aunque va en el mismo sentido.

EL HERMANO MARAGALL

El criterio del departamento dirigido por Ernest Maragall, hermano del ex presidente de la Generalitat, es que la educación sexual la determinan los expertos de Sanidad y que por tanto los padres no pueden oponerse a que los folletos se repartan a niños de primaria.

El caso es que el criterio de los expertos redactores de los folletos catalanes (elaborados en el último trimestre de 2007) es completamente opuesto al de los investigadores españoles sobre sida con más prestigio internacional: los del Hospital Carlos III de Madrid.

Y no por un quítame allá ese preservativo. Sino por el fondo de la cuestión, tal como lo explica el folleto Adolescentes frente al sida: preguntas con respuestas de la Fundación Investigación y Educación en Sida, principal colaboradora del Carlos III en el máster sobre sida y en otras actividades.

A la pregunta sobre cuál sería el estilo de vida sexual saludable para evitar la transmisión del sida, responde el folleto (fechado el pasado 1 de diciembre) que “las actitudes que sólo persiguen la satisfacción personal del instinto sexual con la búsqueda del placer sexual con uno mismo (masturbación) o con otra persona, suelen deteriorar la grandeza de la sexualidad humana, que acaba siendo un mero instrumento de placer transitorio en lugar de una oportunidad de darse para amar”.

Dos folletos

El programa bautizado Salut i Escola por la Generalitat incluye dos folletos de educación sexual precoz, impresos a razón de 200.000 ejemplares cada uno: A mí también me pasa, ¿y a ti?, (24 páginas) para niños de 10 y 11 años, y ¡Háztelo tuyo! (Fes-te’l teu!, 32 páginas), para “adolescentes” de 12 a 16 años.

El primero (10-11 años) parte de la existencia de la reglas y erecciones para explicar la sexualidad ilustrándola con tres parejas abrazadas: una de hombres, otra de mujeres y una tercera mixta. Acto seguido se explica que la sexualidad se vive “según tus gustos y preferencias, también explorando tu cuerpo, tocándote y dándote placer o gusto a través de la masturbación”, si bien se precisa que “no es obligatorio hacerlo” (sic!).

El folleto para niños de 12 a 16 empieza con referencias a los cambios corporales y anímicos “que nuestros padres parece que no acaban de entender”. Sin más dilación se pasa a las sensaciones y erecciones, a la masturbación como “opción muy personal que no te puede hacer ningún mal”, y a detalladas ilustraciones sobre los preservativos que se deben usar “siempre y correctamente en cada una de las relaciones sexuales”.

El ‘conseller’ no se había leído los folletos

El pasado sábado, en un congreso de la Federación de Asociaciones de Padres de Escuelas Libres de Cataluña (Fapel) el consejero de Educación, Ernest Maragall, se topó con la protesta del presidente de Fapel, Antoni Arasanz, quien le pidió la retirada de los folletos porque “no hablan de valores, de confianza, ni de familia, sino sólo de sexo sin tener en cuenta a la familia”. El conseller aseguró que el programa Salut i Escola “no pretende adoctrinar”, pero en privado admitió que no se había leído los folletos.

Por su parte, el ingeniero catalán Diego Barroso, presidente de la Asociación Europea de Padres (EPA) aseguró a LA GACETA que “desde el punto vista de la EPA, un folleto sobre un tema como la educación sexual no se puede entregar directamente a los niños sin el visto bueno de los padres”. Remedios Falaguera, responsable de comunicación de Fapel opina que se podría denunciar a la Generalitat por “maltrato emocional” de los niños.

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